Una propuesta
La senadora Omaña manifestó que los jóvenes tienen derecho a educarse para superar las secuelas del conflicto, a través de programas agropecuarios enfocados a la sustitución de cultivos ilícitos y de esta forma poder saldar esa deuda histórica con la subregión del Catatumbo.
En ese sentido, destacó que lo importante es que la sede ya está lista y dijo que en la Comisión Sexta se analizarán los alcances de la misma y se entregarán las herramientas necesarias para la operatividad.
Por su parte, la representante Gaona Pinzón propuso un plan de choque para abrir de inmediato el complejo educativo de El Tarra, mientras se da su aprobación en el Congreso. “La Ley es indispensable, pero mientras se tramita, el SENA, el ISER, las Universidades de Pamplona y Francisco de Paula Santander, deben empezar a dictar clases, pues la infraestructura ya existe y no puede seguir vacía”, planteó.
La representante habló de cinco acciones que se pueden poner en marcha para habilitar la sede cuanto antes. Entre ellas, planteó una mesa técnica urgente con la articulación de la Alcaldía de El Tarra, la Gobernación de Norte de Santander, ART, Fondo Paz y el Ministerio de Educación para asegurar los servicios públicos pendientes de la obra.
Así mismo, propuso un convenio de operación transitoria donde se permita que el SENA, ISER, UFPS, usen las instalaciones de inmediato para impartir formación. Lo otro que sugiere es la activación comunitaria, vinculando como veedora a la Asociación de municipios de Ocaña, sur del Cesar, zona del Catatumbo, el pueblo barí y organizaciones sociales.
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Gaona propone, además, suscribir un acuerdo nación-territorio, con el propósito de gestionar con la Gobernación el convenio financiero que exige la Ley 30 de 1992.