El presidente Gustavo Petro sabía desde inicios de 2025 que una persona de nombre David Trespalacios, más conocido como David Swagger, estaba pidiendo contratos y coimas a nombre de las hermanas Juliana y Verónica Guerrero en varias entidades del Estado, según conoció El Colombiano por diversas fuentes. No lo denunció ante las autoridades –como tampoco lo hizo en otros casos en su gobierno– sino que alertó a Juliana sobre el “peligro” del personaje advirtiéndole un posible vínculo del tramitador con gente cercana al zar del contrabando Diego Marín Buitrago alias Papá Pitufo.
Infórmese: Armada de Colombia rescata a un isleño a la deriva
David Trespalacios es el amigo de las hermanas Guerrero que, según una investigación de Semana, se encargaba de recibir y gestionar los pagos de una presunta red de corrupción que recibía pagos en efectivo y en cuentas de ahorro para mover contratos en el Gobierno.
La revista reveló, con chats, testimonios y consignaciones, que unos “empresarios” le alcanzaron a entregar más de 600 millones de pesos a las Guerrero y a Trespalacios, pero supuestamente les quedaron mal en lo que pactaron: ganarse jugosos contratos en los ministerios de Interior y Vivienda aunque los tentáculos llegaron hasta la carteras de Ambiente e Igualdad, la Agencia Nacional de Tierras (ANT) y el Fondo Colombia en Paz.
El presunto modus operandi era que ellas y Trespalacios gestionaban el contrato, le pagan a funcionarios al interior de cada entidad y recibían el 10% del total adjudicado. Los denunciantes afirmaron que también se pactaron pagos de 35 millones de pesos por cada municipio en el que lograran obtener contratos relacionados con programas de mejoramiento de vivienda.
Además, había supuestamente otros costos como la cita para hablar con Juliana o Verónica que costaba un millón de pesos y luego otros cobros asociados a las gestiones. Incluso, hablan de que Juliana elevaba el tema con “el jefe de jefes”, que sería Petro, para concretar los proyectos, aunque finalmente ninguno se habría dado.
Tras la publicación de ese medio, Petro se jactó, precisamente, de que al parecer se les dañó el negocio a quienes presuntamente le dieron dinero a las Guerrero: “El jefe de jefes parece que se tiró los negocios porque piensa en otras cosas diferentes a la codicia. El artículo es una buena demostración de barreras funcionando contra la corrupción que la Fiscalía debe investigar. Los empresarios corruptos parece que fueron estafados y el gobierno impidió robar”, dijo en X.
Pero luego, ante la magnitud del escándalo que fue repudiado incluso por gente del Pacto Histórico como Iván Cepeda o Carlos Carrillo, el jefe de Estado se desmarcó de las hermanas Guerrero, en especial de Juliana, a quien había defendido en otros episodios, como la falsificación de su título de contadora para ser viceministra de juventudes del MinIgualdad.
Descubra: El legado de José Asunción Silva sigue vivo
Esta vez, el mandatario saliente dijo que “son Juliana y su hermana las que deben poner ya la denuncia contra los empresarios que buscaron corromperlas y si recibieron dinero devolverlo y colaborar con la justicia” y que “ni Juliana ni su hermana tienen vínculo laboral con el gobierno y espero que logren reflexionar y delaten a los corruptos y logren cambiar sus almas hacia la verdadera acción revolucionaria y sin la calumnia sepan defender su nombre”.
Ante esto, Juliana Guerrero publicó un comunicado este domingo en el que señala que “nunca me he reunido con supuestos ‘empresarios’ para gestionar contratos” y manifestó que continuará colaborando con las autoridades judiciales –tiene una acusación pendiente de la Fiscalía por el título falso, que será en los próximos días– y comparecerá “tantas veces como sea necesario” para contribuir al esclarecimiento de los hechos.
Sin embargo, el escándalo no termina ahí. El Colombiano investigó a David Swagger, como lo conocen en el Gobierno y en el Congreso, y encontró elementos de alarma.
David, Pitufo y el ELN
El presidente Petro alertó a Juliana sobre Swagger porque había recibido información de que el joven, oriundo de Barranquilla, habría estado involucrado en un episodio de apoyo a su campaña que habría venido de manos non sanctas.
David Swagger trabajó y era muy cercano al diputado de la Asamblea del Valle y vicepresidente de la Colombia Humana, Ferney Lozano. Se trata de un dirigente petrista que presuntamente gestionó, junto a César Valencia, un colaborador de “Papá Pitufo”, el alquiler de la avioneta que transportó al entonces candidato presidencial de Cali hacia Buenaventura en noviembre de 2021, según reveló El Tiempo.
En su momento, Lozano le dijo a la Fiscalía que él solo consiguió el teléfono de la empresa 2 Group SAS, dueña de la avioneta, y que se comunicó con la UTL de Petro. Pero que no conocía ni a Valencia ni a “Pitufo”. Los cuestionamientos sobre la filtración del contrabandista aún están abiertos porque el catalán Xavi Vendrell, íntimo de Petro y Verónica Alcocer, confesó que recibió 500 millones de pesos, pero que fueron devueltos y quedó grabado en un video que aún hoy no se conoce.
Pero el interrogante sobre Lozano se extiende a David Swagger, que no solo eran muy cercanos y luego se distanciaron, según fuentes, al punto de irse a los golpes, sino porque él trabajó con el diputado en su equipo poniendo a otra persona a firmar el contrato ya que Swagger no cumplía con los requisitos de ser profesional.
Dos personas cercanas en su momento a David le dijeron a este diario bajo reserva que él se jactaba de tener vínculos con la guerrilla del ELN y que amenazaba a la gente que no cediera ante sus intereses. “Nos decía que él tenía contactos y aliados en todos lados, sobre todo en el monte y que por eso tuvo que irse de Cali”, dice la fuente. La otra persona dice que él la amenazó diciendo que “se las pagaría, que él se encargaría de acabarnos y que incluso movería bodegas digitales con gente del Gobierno”.
David y congresistas del Pacto
David Swagger se movía en círculos políticos, gestionaba contratos y visitaba entidades en Bogotá. Una vez iniciado el Gobierno Petro, el cuestionado tramitador empezó a relacionarse en eventos con funcionarios y líderes clave.
Por ejemplo, este diario conoció unos chats de Swagger insistiendo por proyectos en la UNGRD y el Fondo Colombia en Paz para sus “amigos” en consorcios vigentes en departamentos de la Costa Caribe. Algunos funcionarios le respondían porque decía que iba a nombre de Juliana Guerrero. Otros lo ignoraban ante la insistencia que incluía enviar diapositivas, documentos y hasta felicitaciones de cumpleaños.
El abanico de gestiones de David incluía, según la investigación de Semana, pedir desesperadamente un título universitario falso para una de las hermanas Guerrero, y uno de los posibles contratistas le ofreció uno en administración por 25 millones de pesos, según un chat de WhatsApp en poder de esa revista.
La gota que derramó el vaso en la relación de David con las hermanas Guerrero fue que él llegó al Fondo Colombia en Paz –que tiene un presupuesto de $300.000 millones canalizados a través del Dapre– literalmente con una bolsa de dinero en efectivo para gestionar proyectos y contratos a nombre de Juliana, según dos fuentes distintas. Guerrero le reclamó y le dijo al presidente Petro que ya no tenían ningún tipo de vínculo.
Sin embargo, David seguía publicando fotos con varias figuras del petrismo como los hoy congresistas del Pacto Johana Osorio, de La Guajira, el influencer Wally Opina y el representante afro Oscar Benavides.
En una de las fotos obtenida por este diario, sale Osorio en un asado con David. Las fuentes dicen que todos sabían qué tipo de trámites hacía con el Ejecutivo, pero igual compartían con él. Al respecto la senadora Osorio le dijo a este diario que “a David lo conocí en el marco de la asamblea nacional de Colombia Humana, luego coincidimos en varios espacios del partido, y así como muchos liderazgos del partido, se recogieron alrededor de mi precandidatura a la consulta de octubre de 2025 y a las elecciones de marzo. Sin embargo, últimamente no hemos tenido comunicación. Las fotografías fueron en un almuerzo que compartimos con algunos liderazgos del partido” y niega conocer su gestiones en ministerios.
Lea: Posesión de De La Espriella en el Cauca depende de aval de seguridad
Por su parte, el congresista Benavides, quien aparece en una cena con Juliana y David, responde a este medio que no tiene “ninguna relación con el David que usted menciona, pero lo conozco. La primera vez que lo vi fue hace unos 5 años cuando me lancé a la alcaldía de Tumaco por el Pacto, porque él estaba ahí cuando estábamos entregando los papeles para la inscripción. Y luego me lo volví a encontrar esa vez de la foto en Cali en la COP16, yo iba con algunos influencers y jóvenes que apoyamos al presidente Petro en esa época y allá nos vimos, pero poco más”. Y agrega que “a Juliana la conocí al inicio del gobierno Petro, en un espacio de juventudes en Tumaco en el marco de los diálogos vinculantes. Y desde eso la vi un par de veces en los espacios de juventudes del gobierno”, pero luego aceptó que cenó con ellos dos después de un evento junto a otras personas.
David aparece en fotos con el exministro de Minas, Edwin Palma e incluso con el presidente Lula Da Silva de Brasil. Aunque él directamente no tenía vínculo contractual con el Gobierno, fuentes del Pacto dicen que “siempre se lograba meter a los eventos y hacer lo suyo”.
Este diario buscó a David Swagger y al diputado Ferney Lozano, pero no respondieron a nuestros mensajes y llamadas. Por su parte, Juliana y Verónica Guerrero solo dijeron que denunciarán a los supuestos “empresarios” y que no darán declaraciones.
El actual secretario de Transparencia de la Presidencia, Andrés Idárraga, expresó este domingo que “lo de Juliana Guerrero se ha dicho de mil maneras. Espero que la justicia pronto actúe, sin dilaciones. No puede ser solo una investigación por presunta falsedad en documento público, por ‘su grado’ que es lo hay hasta el momento en Fiscalía. Los recientes chats, son una muestra más de lo que todo el mundo dice en el departamento del César y en el país: sus intereses oscuros, y los de su hermana, en la contratación de este gobierno”.
Como lo señaló el politólogo Felipe Jiménez en X, además de Juliana y Verónica, cercanas al ministro Armando Benedetti, “se quedaron por fuera del debate los contratistas (...) ¿Por qué un privado le entrega plata a una joven sin cargo, apostando a que va a mover una partida en Hacienda o a destrabar un contrato de acueducto?”, cuestionaba.
Una primera pista es que el engranaje involucra a una cadena más grande de políticos del Pacto y el presidente Petro lo sabe como aquella vez en que advirtió a Juliana Guerrero.
En uno de los tuits del mandatario saliente sobre este escándalo el fin de semana hay un párrafo que parece resumir su sentimiento actual hacia ella: “Juliana pudo ser una gran dirigente juvenil transformadora. En su corazón luchó esa posibilidad con el mundo tradicional del poder que habla de modas y no de cooperativas de confeccionistas, vallenatos que ya no hablan del campesino sino del paramilitar que cada vez es más mexicano y extranjero”.
Parece que lejos está la joven “muy activa, revolucionaria y rebelde” que presentó en aquel Consejo de Ministros que reveló las fracturas internas del gabinete en llamas.
Con información de El Colombiano.
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion .
