El mundo de las letras colombianas está de luto. Este martes 28 de julio falleció a los 94 años Plinio Apuleyo Mendoza, reconocido escritor, periodista y diplomático colombiano, considerado una de las figuras más influyentes de la literatura y el periodismo del país.
A lo largo de su trayectoria dejó una profunda huella en la vida intelectual de Colombia, destacándose por obras como El olor de la guayaba, escrita junto a Gabriel García Márquez, así como por su trabajo en medios de comunicación y en el servicio diplomático. Su legado permanece como un referente de la cultura y el pensamiento latinoamericano.
Uno de los primeros en pronunciarse fue el expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien lamentó la muerte del escritor a través de su cuenta de X y destacó su aporte al país. “Murió Plinio Apuleyo Mendoza, un ser excepcional, el periodista, el escritor, el humanista, el liberal, el crítico, el soldado de la democracia, el defensor de los soldados”, escribió.
Uribe también expresó su gratitud por el respaldo que recibió de Mendoza a lo largo de los años y envió un mensaje de solidaridad a sus seres queridos. “Soy deudor de su apoyo de tantas horas. Patricia, hermanas, familia estimada, siempre gracias”, agregó el exmandatario, sumándose a las voces que han rendido homenaje al legado intelectual y periodístico del autor colombiano.
¿Quién fue Plinio Apuleyo Mendoza?
Plinio Apuleyo Mendoza nació el 1 de enero de 1932 en Tunja, Boyacá, en una familia estrechamente ligada a la política y la vida intelectual del país. Su padre, el abogado Plinio Mendoza Neira, fue una figura cercana a Jorge Eliécer Gaitán y se encontraba junto a él el día de su asesinato, el 9 de abril de 1948. Años después, el escritor recordaría ese episodio en sus memorias. Incluso su nombre tenía un significado especial, pues fue inspirado en dos destacados autores de la época del Imperio Romano: Plinio el Joven y Apuleyo.
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Durante su juventud viajó a Francia para estudiar Ciencias Políticas en la Universidad de La Sorbona, una experiencia que marcó profundamente su formación académica y profesional. En París también se desempeñó como Primer Secretario de la Embajada de Colombia y comenzó a publicar artículos en medios internacionales, dando inicio a una destacada carrera periodística. Fue precisamente en la capital francesa donde fortaleció la amistad que mantendría durante más de seis décadas con Gabriel García Márquez, a quien conoció en profundidad en 1955, cuando ambos vivían frente a frente en el Barrio Latino y compartían largas conversaciones sobre literatura.
Esa estrecha relación dio origen a algunas de las obras más importantes de su trayectoria, entre ellas El olor de la guayaba (1982), considerado uno de los testimonios más completos sobre la vida y el proceso creativo de García Márquez. Mendoza también plasmó recuerdos de esa amistad en libros como Aquellos tiempos con Gabo y Gabo: cartas y recuerdos. Paralelamente, construyó una sólida carrera literaria propia con títulos como El desertor y la premiada novela Años de fuga, ganadora del Premio Plaza y Janés en 1979.
Además de su faceta como narrador y periodista, Mendoza fue un activo ensayista y analista político. Aunque en su juventud simpatizó con las ideas de izquierda y apoyó la Revolución cubana, con el paso de los años evolucionó hacia una visión liberal que defendió en varios de sus escritos. Entre ellos destaca Manual del perfecto idiota latinoamericano, publicado en 1996 junto a Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa, una obra que generó amplio debate en América Latina y consolidó su influencia en el pensamiento político de la región.
Tomado de El Universal.
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