Las autoridades continúan con la investigación para esclarecer un doble asesinato que tiene conmocionado al país y que plantea varios interrogantes sobre la criminalidad y los límites del ser humano.
Se trata del caso de María Camila Potosí, una joven de 21 años que tenía ocho meses de gestación y fue hallada sin vida en el sector de La Buitrera, en Cali, Valle del Cauca.
De su bebé, a quien iba a llamar Alahia, se conoció que su cuerpo habría sido encontrado este jueves en una zona boscosa, cerca del lugar donde fue hallada María Camila, en el río Meléndez.
María Camila había salido de su casa el 16 de julio en una motocicleta junto a una mujer de contextura gruesa, presuntamente para asistir a un control prenatal. Fue en ese momento cuando desapareció y se iniciaron las labores de búsqueda, y el hallazgo ocurrió cuatro días después.
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Su madre, Alba Rubi Gómez, expresó en entrevista con Noticias Caracol que nunca imaginó un desenlace como este, al conocer que tanto su hija como su nieta murieron en estas circunstancias.
“Fue una noticia que nos cayó como un balde de agua fría porque no esperábamos esto. A nosotros no nos han dicho nada y quisiera guardar la esperanza de que no fuera la bebé”, comenzó relatando Gómez.
Doña Alba agradece por el apoyo que ha recibido por parte de la comunidad y las autoridades en medio de esta situación que causa dolor en su ser.
“A mi hija le estamos haciendo una novena. Quisiera tener la esperanza de que la bebé está viva. Mi mamá se puso muy mal porque ella también tenía la esperanza de que íbamos a tener a la bebé en casa, porque era un pedacito de Camila”, añadió Alba Rubi Gómez.
María Camila era “una niña muy feliz”, pues era la persona que cantaba, se reía y acompañaba a su familia en las celebraciones de los cumpleaños. “Queremos tener esa imagen de ella, porque era muy centrada en sus cosas. Ahora, con la llegada de la bebé, estaba más feliz porque iba a ser madre”, dijo.
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La Fiscalía General de la Nación, con apoyo de la Policía Nacional y unidades de la SIJIN, informó que cinco personas fueron capturadas en Cali y Tuluá y, al parecer, estarían implicadas en este doble asesinato.
“Ellos no tienen corazón, no tienen alma. No me cabe en la cabeza por qué cometieron este delito. Ahora solo espero que se haga justicia, que les caiga todo el peso de la ley. Solamente Dios sabe lo que estoy sintiendo en estos momentos”, concluyó doña Alba al medio citado.
Durante los operativos, las autoridades incautaron teléfonos celulares y dos motocicletas. Entre los vehículos se encuentra la motocicleta que aparece en las grabaciones de las cámaras de seguridad obtenidas durante la investigación, elemento que hará parte del material probatorio dentro del proceso.
Todos los capturados fueron puestos a disposición de un juez de control de garantías para dar inicio al proceso de imputación de cargos.
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