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Cúcuta
Experto advierte sobre el riesgo sísmico en Cúcuta tras los terremotos en Venezuela
En entrevista con La Opinión el docente universitario afirma que es de suma urgencia adelantar los estudios de microzonificación para Cúcuta.
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José Luis Daza
José Luis Daza
Domingo, 5 de Julio de 2026

Los devastadores terremotos registrados en Venezuela volvieron a encender las alertas en Colombia. Cúcuta está ubicada en una zona de alta amenaza sísmica, cuenta con sectores altamente vulnerables, un creciente número de edificaciones de gran altura y una población mucho mayor que la de hace 151 años, cuando el terremoto del 18 de mayo de 1875 destruyó gran parte de la ciudad.

Aunque se han realizado simulacros para preparar a la población frente a este tipo de emergencias, la capital nortesantandereana sigue a la espera de los estudios de microzonificación sísmica, fundamentales para la toma de decisiones y la planificación del desarrollo urbano frente a un fenómeno que, aunque no puede predecirse, sí puede mitigarse.

Carlos Humberto Flórez Góngora, docente universitario y director del Grupo de Investigación en Geotecnia Ambiental (GIGA) del programa de Ingeniería de Minas de la Universidad Francisco de Paula Santander (Cúcuta), explica los alcances del doble terremoto que golpeó a Caracas y al estado La Guaira.

En diálogo con La Opinión, el académico analiza las causas del desastre, sus consecuencias y las lecciones que debe asumir Cúcuta para reducir su vulnerabilidad frente a futuros eventos sísmicos.

¿Qué tan común es que se registre un doble terremoto en el mundo? ¿Este doblete sísmico como lo han denominado es frecuente se puede predecir?

Los sismos están ocurriendo de manera gradual en las fuentes sísmicas. De hecho y según información del Instituto de Investigaciones sobre terremotos de los Estados Unidos (EERI, por su sigla en inglés), en el panel de sismicidad del Funvisis (Fundación para la investigación sísmica de Venezuela) se muestran 138 eventos registrados entre el 24 y el 26 de junio de 2026. Lo normal es que ocurran eventos de baja magnitud, pero como los que se presentaron en Venezuela, un doblete sísmico de magnitud 7.2 y 7.5 si es un comportamiento atípico pero probable.

Un análisis de la NASA basado en imágenes de radar del satélite Sentinel-1 estimó que aproximadamente 58.870 edificaciones resultaron dañadas o destruidas en la región afectada. Organizaciones locales e independientes (como Vente Venezuela) elevan esta proyección a unas 63.000 estructuras con algún grado de afectación. ¿Es posible tener este grado de afectación por la magnitud de los sismos?

Sí, más aún si las estructuras afectadas corresponden a edificaciones viejas o construidas anteriores a la última norma sismo resistente actual en Venezuela (Covenin 1756-1-2019). También es probable que muchas de las edificaciones construidas recientemente no cumplían con las normas antisísmicas y terminaron colapsando de una manera desafortunada.

 

Gran parte de las edificaciones y del parque residencial afectado datan de las décadas de 1950, 1960 y 1970. ¿Se debe a la fuerza del movimiento o construcciones mal hechas, o infraestructuras sin un óptimo mantenimiento?

Sí, las construcciones colapsadas corresponden a edificaciones levantadas en la mitad del pasado siglo, 1950, 1960 o 1970 no hay ninguna duda que eran las más vulnerables. Esas edificaciones no estaban diseñadas para soportar una energía sísmica de la magnitud liberada en los dos sismos casi simultáneos que se presentaron en estas zonas

En algunas zonas complejos residenciales de la denominada Misión Vivienda resultaron afectadas. Diversos informes técnicos señalan que muchas estructuras se levantaron de manera informal o al margen de las normativas oficiales de sismorresistencia. ¿La falta de control de las entidades, la calidad de sus materiales y el rigor en los controles de ingeniería también son responsables de la tragedia?

Si no existen controles rigurosos para verificar el cumplimiento de las normas de construcciones para soportar terremotos existe una corresponsabilidad de las instituciones que tienen esa función. Esto es algo muy delicado. Las normas anti sísmicas en el mundo exigen que las autoridades competentes para ello hagan la revisión del cumplimiento de los esos códigos, dado que, es el aval científico de poder garantizar al menos que la estructura falle, pero no colapse.  La filosofía última de una norma sismorresistente es la preservación de la vida de las personas.

Actualmente, se ha ordenado la creación de comisiones presidenciales y técnicas para evaluar la habitabilidad de miles de edificios que quedaron en pie pero muestran grietas y daños estructurales severos. ¿Es posible habitar estas viviendas después de lo ocurrido?

No, la afectación que hemos visto en los informes periodísticos sobre los edificios y viviendas que no colapsaron pero que su estructura se encuentra totalmente comprometida son edificaciones que deberán ser demolidas y muy probablemente diseñarse y construirse nuevamente con las modificaciones que seguramente se incorporarán al código antisísmico venezolano, dado lo ocurrido.

¿Qué deben tener en cuenta las autoridades competentes de la ciudad y el área metropolitana ante lo ocurrido en Venezuela? ¿Cree que estamos preparados ante los antecedentes de la ciudad y reconociendo que la capital está clasificada como una ciudad de amenaza sísmica alta?

Nuestras autoridades locales tienen un mandato de ley, la ley 400 de 1997 que es el código de construcción sismo resistente para Colombia, reglamentado mediante el Decreto 926 de 2010 del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial y modificado por los decretos 340 de 2012 y 945 de 2017. Primero, a través de las curadurías urbanas exigir a los constructores de la ciudad el cumplimiento de la norma en cuanto a diseños estructurales y estudios geotécnicos. Y, por otro lado, la ciudad debe ejecutar lo que se denomina la microzonificación sísmica, dado que tenemos un atraso de 30 años. Ese estudio garantizaría una menor vulnerabilidad para las edificaciones futuras frente a terremotos. A la pregunta si estamos preparados los cucuteños para un evento como el de Venezuela, definitivamente no, no lo estamos.

Cúcuta cuenta con muchas edificaciones con años de antigüedad y en la actualidad se observan grandes complejos residenciales, al hacer un paralelo de las anteriores y actuales normas para construir. ¿Cuáles riesgos identifica que podrían atender las autoridades o cree que las construcciones actuales cumplen con la normas?

Para garantizar que las estructuras puedan soportar sismos grandes o por lo menos los que la norma indica y ha asumido para los cálculos de la amenaza sísmica se debe cumplir con el código sismo resistente. Cúcuta cuenta con un conjunto de constructoras muy fuertes y serias, que cumplen las normas. El riesgo está en que se haya construido, pero no se haya hecho bajo las indicaciones de la norma, que puede ser el caso de constructoras que no atienden las normas. No tenemos un dato exacto de eso. Los curadores urbanos y las alcaldías municipales podrían darnos esa información.

¿Usted ha sido una de las voces que ha hecho énfasis en los estudios de microzonificación para la ciudad, ante lo sucedido en Venezuela es de carácter urgente acelerar estos estudios? ¿Qué gana la ciudad al tener estos estudios?

De suma urgencia. La microzonificación no es una moda o un lujo que podamos darnos, es una necesidad para la ciudad. La ciudad ganaría en conocimiento del riesgo sísmico, se podría determinar entre otros, los periodos fundamentales de vibración de los distintos depósitos de suelos de la ciudad y ello indicaría en que zonas podríamos construir edificios altos, intermedios y bajos, para evitar un fenómeno físico llamado resonancia, que se presenta cuando el periodo de dos cosas coinciden y es desastroso, en este caso hay que evitar que los periodos de vibración de la estructuras coincidan con los periodos de vibración de los suelos.

¿Se tiene algún estudio sobre las condiciones de las edificaciones de la ciudad, o algún resultado sobre el impacto que tendrían ante un eventual fenómeno sísmico? ¿Cómo definir el estado de estas edificaciones? ¿Cree que hay control?

Para ello podría hacerse estudios que se denominan escenario de daño por fenómenos sísmicos. A nivel académico lo hemos hecho para una pequeña parte de la ciudad pero hay que ampliar mas el estudio, lo que hemos hecho no es suficiente y se necesitan recursos económicos para ello. El estado de las edificaciones deberá definirse a través de un gran estudio de las estructuras que se hicieron anterior a la última normativa antisísmica que es la NSR10. El control de esto por norma recae en los curadores urbanos de la ciudad y de los alcaldes o secretarios de planeación municipal.

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Un evento sísmico no es predecible, pero la preparación es fundamental, autoridades y población sean responsables antes de construir. ¿Qué recomendaciones geológicas clave se deberían exigir para los estudios de suelo antes de iniciar las construcciones en la ciudad?

Cumplir con lo que se establece en la NSR10 título H, allí está toda la normatividad que se debe cumplir desde el punto de vista geotécnico para una construcción antisísmica. Eso nos protege a todos.

¿Cómo geotecnista y profesional en el área cómo evalúa las actuales condiciones de Venezuela, ve a viable un plan de reconstrucción a corto plazo o que dificultades puede identificar?

El gobierno de Venezuela debe colocar todos los recursos disponibles, humanos, técnicos y económicos para que la gente afectada vuelva a una vida normal, esa es la prioridad. Y por otro lado, deberá actuar con científicos, ingenieros, geofísicos, geólogos de todo el mundo para que se estudie el evento sísmico catastrófico del pasado 24 de junio de 2026 y sea explicado científicamente. Cada edificio caído debe estudiarse y los vacíos de la norma anti sísmica venezolana deberán corregirse y así estar mejor preparados para eventos futuros iguales o de mayor energía sísmica.

Como académico cual es el mensaje a la comunidad sobre un sismo, existen muchos mitos sobre este fenómeno natural, el cual pude ocurrir en cualquier momento.

Debemos construir una verdadera cultura de prevención. Los terremotos no pueden evitarse ni predecirse, pero sí podemos reducir sus consecuencias mediante el conocimiento del riesgo, el cumplimiento de las normas de construcción, la educación ciudadana y una preparación institucional permanente. Esa es la mejor forma de proteger vidas.

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