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¿Quién es José Manuel Restrepo? El economista que pasó de exministro a fórmula vicepresidencial
Tras una extensa carrera en la academia y el sector público, Restrepo asumió uno de los mayores retos políticos de su trayectoria.
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Colprensa
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Sábado, 20 de Junio de 2026

Durante años, José Manuel Restrepo Abondano ha sido visto como un funcionario técnico y académico, hasta hace poco alejado de la política electoral. Un exministro de Hacienda que asumió el cargo en el gobierno de Iván Duque, en un momento de mucha agitación social, que logró sacar adelante una reforma tributaria basada en un consenso relativamente amplio.

Economista, académico y rector de algunas de las universidades privadas más influyentes del país, su trayectoria parecía diseñada para moverse entre despachos, consejos directivos y auditorios académicos, no entre tarimas de campaña ni disputas electorales de alto voltaje.

Sin embargo, en marzo de 2026 ese perfil cambió de dirección de forma abrupta, pues en cuestión de días, el exministro de Hacienda y exrector universitario pasó de insistir en su identidad técnica “yo soy economista, no político”, a convertirse en la fórmula vicepresidencial de Abelardo de la Espriella, el candidato de ultraderecha que irrumpió en la contienda presidencial como outsider.

El giro no solo sorprendió por su velocidad, sino por la entrada formal de uno de los rostros más representativos del mundo económico-institucional colombiano a una campaña marcada por el espectáculo político, el show mediático, la polarización y el discurso de confrontación.

La propia campaña ha intentado presentar esa unión como una apuesta estratégica entre el liderazgo emocional de De la Espriella con el respaldo de gestión económica de Restrepo. Pero detrás de esa fórmula se esconde una tensión más profunda entre la política de choque y la administración del Estado desde la lógica institucional.

El origen de una figura de élite

Nacido en Bogotá en 1970, Restrepo creció en un entorno familiar con conexiones históricas en la política, las élites tradicionales y la vida pública del país.

Su formación se dio en instituciones de alto prestigio como el Gimnasio Campestre, la Universidad del Rosario y posteriormente estudios de posgrado en el exterior, incluyendo una maestría en la London School of Economics y un doctorado en la Universidad de Bath.

Pero más allá de los títulos, su construcción como figura pública se dio en el mundo académico, en donde durante años ocupó cargos de dirección en la Universidad del Rosario, el CESA y la Universidad EIA, instituciones que lo consolidaron como un referente en la administración y el sector empresarial.


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En ese tránsito, su nombre empezó a circular en los mismos espacios donde habitan el sector privado, la política pública y la toma de decisiones económicas del país.

Ese ascenso dentro del mundo universitario privado no estuvo exento de interpretaciones políticas, pues aunque Restrepo ha insistido en su independencia partidista diciendo “no soy uribista, duquista ni ramirista”, su trayectoria lo mantuvo cerca de figuras del conservatismo y del uribismo técnico, especialmente en temas de educación superior y política pública.

Del Ministerio a la crisis del Estado

El ingreso de Restrepo al alto gobierno se produjo en 2018, cuando fue nombrado ministro de Comercio, Industria y Turismo durante la administración de Iván Duque. Su perfil lo mantuvo inicialmente alejado del ruido político, pero la pandemia de COVID-19 lo llevó rápidamente al centro de la toma de decisiones más complejas del Estado.

En 2021 asumió el Ministerio de Hacienda en medio de una de las mayores crisis sociales y fiscales de la historia reciente del país. La salida de Alberto Carrasquilla, tras el colapso político de una reforma tributaria que encendió el estallido social, dejó al gobierno en una posición de alta fragilidad.

Restrepo llegó como una figura de transición, con un enfoque más político y menos ortodoxo que su antecesor, en un intento por recomponer la relación entre el Estado y la ciudadanía, durante la compleja época del estallido.

Su gestión estuvo marcada por decisiones de alto impacto económico con la expansión del gasto público, el incremento del endeudamiento y la necesidad de sostener subsidios y programas de emergencia que durante la pandemia fueron defendidos por el gobierno como medidas indispensables para evitar un colapso económico. Sin embargo, con el paso del tiempo, esas decisiones se convirtieron en objeto de debate sobre la sostenibilidad fiscal del país.

Una de las decisiones más discutidas fue el mantenimiento del subsidio a la gasolina en un momento de presión económica, una medida que evitó un costo político inmediato pero generó impactos significativos en las finanzas públicas.


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Tras su salida del gobierno, Restrepo regresó al ámbito académico y al debate público, pero su rol empezó a transformarse, para convertirse en una voz crítica del rumbo económico del gobierno de Gustavo Petro, especialmente en temas relacionados con política fiscal, confianza inversionista y manejo del aparato estatal.

Esto lo ubicó en un nuevo lugar dentro del debate nacional ya no como administrador del Estado, sino como intérprete de su estabilidad económica desde la oposición. En ese tránsito, su discurso comenzó a alinearse con sectores que advertían riesgos de deterioro institucional y fiscal, lo que lo acercó progresivamente a los espacios políticos donde hoy participa.

Cuatro encuentros y una decisión política

El salto definitivo hacia la política electoral ocurrió en 2026, en un proceso tan rápido como inusual, pues según su propio relato, Restrepo y De la Espriella se habían visto apenas en cuatro ocasiones: una marcha, un foro, una reunión sobre economía y una cena en Barranquilla. Al parecer, ese contexto le bastó al exministro para aceptar convertirse en su fórmula vicepresidencial.

El movimiento fue interpretado como una jugada estratégica de ambas partes. Para De la Espriella, significaba sumar un rostro con credibilidad en temas económicos que pudiera dialogar con sectores empresariales y moderados. Por su parte, para Restrepo, la decisión se justificó como una apuesta por evitar lo que considera un riesgo institucional mayor en un nuevo giro político de la izquierda y la posibilidad de una Asamblea Constituyente.

En sus declaraciones, ha insistido en que su motivación no es electoral sino estructural, pues habla de “unidad nacional”, de “estabilidad económica” y de la necesidad de construir puentes entre sectores ideológicamente distantes, mientras su capacidad intelectual, académica y política desayuna, almuerza y cena en un escenario de alta espectacularización y polarización, en el que deberá incluso, redefinir su propia trayectoria.


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