El primer cuatrimestre cerró con una estabilidad resiliente. La rotación de unidades muestra una curva ascendente, pasando de un modesto crecimiento de 0,1% acumulado a un prometedor 1,9% en abril.
Mientras tanto, el ticket promedio se incrementó 11,5%, consolidándose como un muro de contención macroeconómico ante el consumo actual.
Regionalmente, el país se divide: Cali (7,8%) y Bucaramanga (6,6%) lideran la rotación y el tráfico, mientras que Bogotá crece en unidades (2,2%) pero pierde frecuencia de visitas (-1,5%).
Lea además: El 94% de las empresas de Colombia prioriza atraer y retener talento a través de sus beneficios
Según Servinformación, el reto para la industria es claro: ¿qué hábitos deben activar tenderos y marcas para rescatar el tráfico en plazas como Medellín, Barranquilla y Pereira? Hay una migración de las misiones de compra que exige nuevas estrategias de apalancamiento regional.
Con un ticket promedio de $10.914, el gasto del shopper se concentra principalmente en los niveles socioeconómicos (NSE) bajo (40,8%) y medio (41,5%).
"Ahora, en el contraste por cada NSE, el apalancamiento del crecimiento en la rotación de unidades de venta (0,1%) lo presenta NSE medio, pues tiendas de barrio de este nivel, incrementaron acumuladamente su rotación de unidades de venta en +4,5%, bajo un crecimiento más orgánico que los niveles bajo y alto", destacó Servinformación en su investigación.
¿Cómo se componen las secciones de la tienda o minimercado?
Haciendo un 'zoom' al mostrador: más del 64% de la rotación (PGC) se concentra en alimentos y bebidas no alcohólicas.
No obstante, detectamos un cambio en el mix: las bebidas (con y sin alcohol) ganaron 1,2 pp de participación, mientras alimentos cedió 0,9 pp.
Ojo al dato: un aumento en la rotación de unidades no siempre se traduce en un mayor volumen de compra; el shopper está comprando más veces, pero en volúmenes más controlados o estratégicos.
Lea aquí: La mitad de las empresas en Colombia no mide el uso de sus beneficios laborales
Las tiendas pueden manejar hasta 235 categorías de consumo masivo, y que a nivel estructural en el universo de las tiendas pareto, las nueve categorías más importantes establecen hasta el 43% de las ventas del canal (PGC).
¿Por qué medir al shopper y no solo el producto?
Las métricas tradicionales — cobertura, volumen, precio y rotación — explican qué se mueve, pero no por qué el shopper decide como decide.
En el canal tradicional, el tendero reformula activamente la oferta según precio, disponibilidad y lectura de su vecindario, reconfigurando misiones de compra antes de que el consumidor llegue al mostrador.
Medir la canasta permite detectar lo que el sell-out presenta en su esencia constante (detrás del número/cifra): fortalecimiento en misiones de compra, erosión de asociaciones de compra, fragmentación del ticket y migración silenciosa hacia otros canales.
Le puede interesar: Fiebre del Mundial 2026 cambia la forma de verlo: proyectores se posicionan por consumo deportivo
Clúster de leche larga vida: la probabilidad de coexistencia en la compra con pan y carnes frías bajó 3.2% en afinidad relativa. Sin clusters de impulso que compensen, el ticket se adelgaza y la señal, aunque moderada, anticipa un debilitamiento sostenido si no se activa a tiempo.
Clúster de detergente para ropa: el desacople con blanqueadores + limpiadores (-0.31 en probabilidad) confirma otro cambio estructural: limpieza de aseo hogar dejaron de ocurrir en el mismo ticket. El shopper separa los viajes, aflojando la frecuencia efectiva de compra y el rol del canal como destino integral del hogar.
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en https://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion