Para octubre de 2025, dos de las personalidades más reconocidas del Pacto Histórico mantenían una puja para determinar quién sería cabeza de lista para el Senado: María José Pizarro y Carolina Corcho. Aquella disputa significó una ruptura en la unidad que quería proyectar el Pacto. Su resolución fue sencilla, aunque polémica: Corcho ganó la pelea para el Congreso, Pizarro quedó como una de las líderes de campaña de Cepeda.
Tras meses de aquel embrollo, el Consejo de Estado admitió una demanda que tacha de irregular el camino por el que Corcho llegó a ser cabeza de lista. El caso, que quedó fechado con el 13 de agosto de 2026, quedó en la Sección Quinta del Tribunal. El demandante es Juan Carlos Calderón España.
Hay que recordar los detalles de la disputa.
Si bien se daba por hecho que Pizarro encabezaría la lista –lo que la llevó incluso a bajarse del ramillete de precandidatos–, los resultados obtenidos por Corcho durante la consulta (678.962 votos) redefinieron el panorama y la llevaron a alzar la mano.
“El acuerdo político del Pacto Histórico, hecho público el 19 de julio, es claro: no hay bolígrafo, hay elección popular. Así lo refrendamos los precandidatos a la Presidencia y al Senado”, reclamó la exministra de Salud, quien advirtió que quienes se bajaron de la consulta presidencial lo hicieron “sin condicionarlo a una curul” y que en las reglas nunca se pactó “una designación para encabezar la lista al Senado sin un proceso democrático”.
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Pizarro respondió: “Carolina Corcho participó en la consulta presidencial, perdió y debe asumir las consecuencias de sus decisiones. De eso se trata, precisamente, la democracia”. Días después se retractó por medio de su cuenta de X y anunciaron a Corcho como cabeza de lista.
En el comunicado que compartió por sus redes sociales, Pizarro estableció que: “Cuando los pueblos hacen historia, la política no puede malbaratar ese esfuerzo. No tengo compromisos por una curul, sino con Colombia y con el proyecto de cambio que lidera el presidente Gustavo Petro”, dijo.
Frente a las divisiones dentro del movimiento, Pizarro fue enfática en que prefiere alejarse de discusiones que se encargan de “enfriar el ánimo de nuestro pueblo” y que al final lo que hacen es “robarle energía a la gente”. Luego le deseó lo mejor a Corcho.
En ese orden de ideas, la demanda de Calderón pretende determinar si la designación de Corcho cumplió con las normas establecidas por el partido para la selección e inscripción de sus candidatos y, de ser necesario, si hay razones jurídicas para anular su elección.
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