Polymarket Sports informó antes del partido que un usuario había invertido cerca de US$2,5 millones en una posición que apostaba a que Irán no derrotaría a Nueva Zelanda en su duelo del Mundial 2026. La operación, una de las más grandes registradas durante el torneo, contemplaba un pago potencial superior a US$5,1 millones.
La jugada terminó siendo acertada. El encuentro finalizó 2-2, resultado que impidió la victoria de la selección iraní y permitió al apostador cobrar la apuesta multimillonaria. Durante el descanso, cuando el marcador ya estaba igualado 1-1, la operación había captado la atención de miles de usuarios en redes sociales y mercados de predicción.
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Según los datos compartidos por la plataforma, el usuario compró la posición “Irán No”, con una inversión cercana a US$2,48 millones. De acuerdo con las condiciones del mercado, el retorno potencial ascendía a US$5,17 millones en caso de que Irán no consiguiera los tres puntos.
El episodio se convirtió en una de las historias económicas más comentadas de la jornada mundialista y volvió a evidenciar el creciente protagonismo de los mercados predictivos, donde cada vez son más frecuentes las apuestas de varios millones de dólares sobre resultados deportivos.