Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Vida
Lo que debe saber sobre la vacuna contra el cáncer de piel que reduciría hasta en un 42% las recaídas
Una vacuna experimental contra el melanoma, tipo de cáncer de piel, desarrollada por Merck y Moderna, fue probada en 1.137 pacientes. Aunque los resultados son prometedores, todavía quedan preguntas.


Authored by
Image
Colprensa
Colprensa
Lunes, 2 de Noviembre de 2026

La chispa de esperanza que encendieron las farmacéuticas Merck y Moderna en agosto, con el anuncio de resultados positivos de una vacuna contra el cáncer, ganó brillo el pasado 24 de octubre, cuando se compartieron los detalles de este tratamiento experimental.

En resumidas cuentas, el estudio mostró que los pacientes con melanoma —el tipo de cáncer de piel más peligroso y agresivo— que recibieron esta vacuna, diseñada para ayudar al sistema inmunitario a combatir la enfermedad, tuvieron un 42% menos de riesgo de sufrir una recaída que aquellos a quienes no se les aplicó el biológico.

Al igual que ocurrió hace dos meses con el anuncio inicial, la noticia de un tratamiento que podría evitar recaídas ha llegado a medios de comunicación de todo el mundo y ha entusiasmado a pacientes y cuidadores.

Sin embargo, todavía quedan varias preguntas sobre este tratamiento que, en todo caso, es producto de una de las múltiples investigaciones que adelantan científicos alrededor del mundo para encontrar nuevas alternativas terapéuticas contra una enfermedad que ha sido considerada como el “mal de todos los males”.


Puede leer: De zonas de juego a restaurantes: así cambió el uso de varios parques en Cúcuta


¿Cómo funciona la vacuna?

En agosto, los laboratorios publicaron un comunicado conjunto diciendo que habían tenido resultados positivos en la última fase de ensayos clínicos de un tratamiento experimental desarrollado con la tecnología de ARN mensajero. Explicaron que este iba dirigido a pacientes con melanoma avanzado, quienes habrían tenido “una mejora estadísticamente significativa de la supervivencia libre de recaída”, pero en ese momento no compartieron las cifras del estudio.

Los detalles los revelaron más tarde, el 24 de octubre en el Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (Esmo) en Madrid, España. Allí, la encargada de dirigir el ensayo de fase 3, Georgina Long, oncóloga médica del Instituto de Melanoma de Australia y de la Universidad de Sídney, desglosó los hallazgos que habían obtenido en la penúltima de las cuatro etapas que tiene un ensayo clínico y cuyo objetivo es confirmar la eficacia, monitorear efectos secundarios y comparar el nuevo tratamiento frente a otros medicamentos estándar o un placebo.

El nombre de la vacuna que podría convertirse en la primera de su tipo utilizada para tratar el cáncer se llama Instismeran Autogene. Como explicó Long, esta es una terapia personalizada, o sea, se realiza a partir del tumor de cada paciente. En el ensayo participaron 1.137 pacientes a quienes se les había extirpado en cirugía un melanoma, que es el tipo de cáncer de piel que cobra más vidas en el mundo cada año, alrededor de 57.000 muertes, según cifras del Observatorio Mundial del Cáncer (Globocan).

Aunque los participantes habían sido intervenidos, estos tenían un riesgo muy alto de que la enfermedad volviera a aparecer, lo que quiere decir que estarían en estadios avanzados. Lo que hicieron los investigadores fue comparar dos tratamientos: se eligieron dos tercios para de manera aleatoria aplicarles Intismeran en nueve dosis y combinada con una inmunoterapia llamada pembrolizumab, mientras que al tercio restante se le suministró este último fármaco junto a un placebo.

Long dijo que encontraron que, entre quienes recibieron la vacuna, el 82,2% seguía con vida y sin recaídas tras dos años, en comparación con el 70% de quienes obtuvieron el placebo. Esto se traduce en una reducción del 42% en las recaídas. Y otro punto que destacó la científica es que entre los vacunados hubo un menor número de personas cuyos tumores crecieron y que el cáncer haya aparecido en otras zonas del cuerpo.

“Este ensayo demuestra que un tratamiento desarrollado a partir de la firma molecular única del tumor de cada paciente, y que actúa junto con la inmunoterapia con inhibidores de puntos de control inmunitario, puede mejorar la capacidad del sistema inmunitario para identificar y destruir las células cancerosas que hayan quedado”, aseguró la investigadora.

Para desenredar el asunto, lo que menciona Long está relacionado con la tecnología con la que fue fabricada Intismeran y con la larga trayectoria de investigación científica que precede a esta vacuna.

Combatir el cáncer utilizando una vacuna ha estado en la cabeza de científicos desde hace, por lo menos, cien años. En esa línea, gran parte de las investigaciones que se han realizado tienen el propósito de estimular el sistema inmune para que este pueda atacar las células cancerosas.


Lea además: Especial | Ángeles, mármol e historia: las joyas arquitectónicas que sobreviven en el Cementerio Central de Cúcuta


Pero el enfoque cambió en las últimas décadas, cuando la ciencia descubrió los neoantígenos: proteínas que aparecen como consecuencia de las mutaciones que se acumulan en el ADN de las células cancerígenas. Estos funcionan como una especie de huella que permite distinguir las células tumorales de las normales, como una “bandera roja” que alerta al sistema inmunitario y le indica cuáles debe atacar.

Con el tiempo, los investigadores descubrieron que estos neoantígenos podían utilizarse para desarrollar vacunas contra el cáncer. Para identificarlos, secuencian el ADN del tumor y, a partir de esa información, fabrican una vacuna con instrucciones genéticas para que las células del organismo produzcan temporalmente esas proteínas. Al hacerlo, se activa la respuesta inmunitaria, en particular los linfocitos T, que aprenden a reconocer los neoantígenos y pueden identificar y destruir las células tumorales que presentan esas mismas señales.

Desde 2015 ese enfoque ya parecía ser prometedor. En ese momento, investigadores de la Universidad de Washington comenzaron a explorar vacunas contra el cáncer basadas en neoantígenos para el melanoma, pero en ese momento no pudieron afirmar con certeza si la vacuna ayudaría a frenar el crecimiento del cáncer. Dos años más tarde, científicos del Instituto Oncológico Dana-Farber, uno de los centros de investigación sobre cáncer más prestiogosos del mundo, dieron a conocer que habían diseñado diversos tipos de vacunas dirigidas a fragmentos de neoantígenos, y que en algunos casos podrían haber ayudado a prevenir recaídas.

La diferencia de la nueva vacuna presentada por Merck y Moderna es que esta se paró sobre el ARN mensajero (ARNm), la tecnología que se puso en boca de todo el mundo tras la fabricación de las vacunas contra el Covid-19.

El ARNm es una molécula que, como lo indica su apellido, funciona como un mensajero: lleva instrucciones a las células para que fabriquen determinadas proteínas. En esta vacuna, esas instrucciones les indican cómo producir los neoantígenos identificados en el tumor del paciente.

“La tecnología ARNm ha llegado para cambiar el curso de enfermedades hasta ahora desafiantes y sin solución, en particular las infecciones prevenibles (a partir del desarrollo de vacunas), enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple, y el cáncer, ofreciendo una terapia target de alto impacto”, le explicó en agosto a El Colombiano Juan Guillermo Álvarez, internista con un fellowship en Medicina Personalizada, cuando el desarrollo de esta vacuna fue noticia por primera vez. La tecnología, que en 2023 les valió el Premio Nobel de Medicina a Katalin Karikó y Drew Weissman, ha cobrado relevancia en la investigación científica.

En cuanto a esta nueva vacuna, para esta se analiza “una muestra del tumor de cada paciente para identificar su huella única de neoantígenos y, a partir de ella, creamos una especie de cartel de ‘Se busca’ del cáncer. Este se administra mediante ARNm, de modo que las propias células del organismo presentan ese cartel al sistema inmunitario y le muestran exactamente qué debe buscar y atacar”, explicó Long.

Y mientras la vacuna cumple su papel de rastreador, lo que hace la inmunoterapia pembrolizumab, que también es un medicamento que comenzó a usarse desde hace doce años, es “quitar los engaños” que las células cancerosas imponen sobre el sistema inmune haciendo que este las reconozca.

Intismeran Autogene no es la única vacuna para prevenir recaídas que está en desarrollo actualmente. Las compañías biotecnológicas BioNTech y Genentech están realizando un ensayo clínico pequeño de una vacuna de neoantígenos de ARNm en pacientes operados de cáncer de páncreas. En el Memorial Sloan Kettering Cancer Center, el centro privado de investigación del cáncer más antiguo y grande del mundo, ya hicieron una prueba en la que 16 pacientes recibieron la vacuna y ocho de ellos tuvieron una respuesta inmunitaria.


Más información: El páramo que guarda el origen del río Catatumbo y la memoria de Norte de Santander


Por otra parte, en la Universidad de Pittburgh están estudiando una vacuna que funcionaría con base en una proteína llamada MUC1, que se expresa en diferentes tipos de cáncer como mama, ovario y páncreas. Y la oncóloga Susan Domchek esta trabajando en otra para personas con la mutación BRCA 1 o 2, que se asocia con cáncer de mama, ovario, próstata, entre otros. Su propósito es desarrollar una vacuna que permita prevenir la enfermedad destruyendo células anormales en sus etapas iniciales, antes de que se convirtieran en cáncer propiamente dicho.

Por lo pronto, Intismeran Autogene es un tratamiento esperanzador que, dependiendo de cómo avance su proceso de evaluación, podría convertirse en un paso significativo en la historia de la lucha contra el cáncer. A pesar del optimismo de cientos de científicos alrededor del mundo, todavía hay interrogantes. Uno de ellos es si esta vacuna podría prolongar la supervivencia de los pacientes con melanoma en estadios avanzados. Como dato, estudios realizados en los últimos años indican que la tasa de supervivencia a cinco años para los pacientes con melanoma en estadio IV estaría entre el 34% y el 52%.

Como contó la revista Science, las acciones de Moderna cayeron por una filtración de los resultados días antes de que Long los presentara en Madrid porque los inversores, al parecer, estaban esperando mejores resultados que los dos años sin recaídas que presentó el 82,2% de los participantes que recibieron la vacuna. Todavía no se sabe con certeza cuánto tiempo más podrían sobrevivir al melanoma.

Además, múltiples expertos aseguran que es necesario seguir estudiando las vacunas de neoantígenos y que hasta podrían necesitar mejoras, como advirtió a Science Catherine Wu, médica del Instituto Oncológico Dana-Farber y quien lideró uno de esos primeros estudios de vacunas contra el melanoma.

Long, por su parte, ha explicado cuáles serán los pasos siguientes de Intismeran. Los resultados entrarán en un proceso de evaluación por parte de las entidades regulatorias, como la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, que podría tardar años. Por ahora, el tratamiento no se encuentra disponible y los datos completos del estudio serán publicados en noviembre en la revista médica The New England Journal of Medicine, donde seguramente científicos de todo el mundo leerán, analizarán, sacaran sus conclusiones y seguirán expandiendo fronteras de lugares de la ciencia que hace décadas eran inhabitables.


Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion . 

Temas del Día