Atrapada entre los escombros de su vivienda en Cali tras el terremoto de magnitud 7.4 del pasado 10 de agosto, Ana María Saavedra se logró salvar la vida porque el cuerpo le quedó tapado y su cabeza expuesta en el colapso. “Empezó a gritar y gritar...”, reveló uno de sus familiares.
“Entonces llegó gente y lograron rescatarla”, relató su prima, Diana March, recientemente a Blu Radio. Sin embargo, el rescate fue solo el comienzo de una dura etapa marcada por las intervenciones médicas y el impacto de perder a su núcleo familiar.
Así se conocieron las primeras palabras de Ana María Saavedra, la única sobreviviente de las trillizas y su hogar, que después de someterse a una cirugía por su delicado estado de salud, comprendió la nueva oportunidad que le dio “Dios” tras quedar con vida.
El instante del rescate y la certeza de la tragedia: un vínculo irrompible
Tras ser auxiliada, Ana María fue trasladada de urgencia en una ambulancia hacia una clínica. Durante el trayecto, la joven ya era consciente de la magnitud del desastre. “Dijo que tenían que ir a la casa porque todo se cayó. Ella ya sabía”, explicó March al medio radial.
De acuerdo con el testimonio de su familiar, la sobreviviente alcanzó a presenciar lo ocurrido con su hermana Sofía y, tras salir de quirófano, manifestó que sabía que sus padres tampoco habían sobrevivido.
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Ana María, quien se recupera de una cirugía de pelvis y podría recibir el alta médica próximamente, afronta un duelo profundo mientras recibe acompañamiento psicológico y psiquiátrico; sin embargo, antes de entrar a cirugía, le habría dicho al anestesiólogo esta frase: “Dios me tiene para cosas grandes”. La tragedia afectó a un grupo familiar caracterizado por una estrecha cercanía.
Las trillizas Saavedra no solo compartían su cotidianidad, sino que estudiaron la misma carrera en la misma universidad. “Ellas eran tres en una. Hicieron la práctica conmigo, eran muy alegres”, recordó March, evocando también a Vicky y Jairo como “el alma de la fiesta” en las reuniones familiares.
Por ello, la prima de la joven sintetizó la dimensión del dolor emocional que enfrenta la sobreviviente con una frase: “Ella decía que no sabría, que no sabe vivir sin sus familiares”.
El reto de reconstruir una vida
Y es que el proceso que sigue Ana María trasciende la recuperación física y la pérdida de bienes materiales. Para March, la dificultad de este retorno radica en el plano emocional: “Reconstruir eso no son cuatro paredes, tres pantalones que se quedaron, es toda una vida hecha polvo”, afirmó.
Frente a esta situación, allegados y ciudadanos han activado canales de apoyo. La familia habilitó el correo electrónico conamorparaana@gmail.com para recibir mensajes de solidaridad que ya le están siendo leídos a la joven.
Asimismo, se puso en marcha una campaña de recaudación en la plataforma GoFundMe bajo el nombre ‘Ana nos necesita’, con el fin de solventar los gastos de una recuperación que se prevé extensa.
“Colombia se ha volcado a darle amor a Ana María. No podemos devolverle la vida que tenía, pero sí darle una nueva”, concluyó March a Blu Radio, insistiendo en que el acompañamiento constante será la base para que la joven logre afrontar la pérdida.