Asimismo, a través de la Unidad Móvil, la entidad ha participado en mesas de trabajo interinstitucionales, desarrollado espacios de escucha y orientación con las autoridades tradicionales, y adelantado jornadas de focalización y caracterización que permitieron atender a 188 personas, de las cuales 146 corresponden a niños, niñas y adolescentes. También se han llevado a cabo valoraciones nutricionales y la entrega de complementos alimenticios para contribuir al bienestar de las familias.
Explicación desde la sociología
Sandra Patricia Caicedo Peñaranda, socióloga de la Universidad de Antioquía, plantea que la mendicidad en la que se les observa, no representa un rasgo cultural de la etnia yukpa, sino que esta situación pone en evidencia la falta total y absoluta de oportunidades.
Según explica la profesional, un error que se está cometiendo es que tanto el Estado, como el resto de la sociedad cae en el asistencialismo superficial que, si bien demuestra el interés y la generosidad de un pueblo, no responde a la verdadera precisión de la realidad de su situación, pues se trata de una comunidad que por supervivencia se ha visto obligada a huir a un entorno hostil que fractura su economía de subsistencia y sus dinámicas familiares.
“Ellos son un pueblo indígena transfronterizo con una identidad étnica, una lengua, una cosmovisión y un territorio ancestral, cuya condición ha sido obligada por la necesidad de supervivencia ante la desposesión estructural de sus medios tradicionales de sustento. Por lo tanto, es importante no verlos como habitantes de calle al observarlos con sus hijos ocupando espacios públicos”, agrega Caicedo Peñaranda.