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Cúcuta
Mendicidad e informalidad marcan la cotidianidad de los yukpa en Cúcuta
El dinero que logran recoger lo usan para pagar sus alimentos en el asentamiento en el que viven, en el barrio El Nuevo Escobal.
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Juan Marcoantonio Rivas Pinilla
Juan Marcoantonio Rivas Pinilla
Domingo, 30 de Agosto de 2026

Acompañados de niños se ven todos los días a indígenas yukpa en las calles de Cúcuta pidiendo dinero para cubrir sus necesidades básicas. Esta población, oriunda de la Serranía del Perijá, en Venezuela, cumple 15 años en la capital de Norte de Santander, en medio de desafíos y un proceso de adaptación.

Para Elwin Rincón, uno de los caciques de la comunidad, ante la falta de un empleo formal, varios de ellos se ven en la necesidad de salir a pedir dinero y dedicarse a otras actividades informales en la ciudad. Entre las labores que desempeñan desde hace años, se encuentran la venta de leña, el reciclaje y la elaboración de artesanías y canasta.

Con el producido de estos oficios obtienen  los recursos para poder comprar sus alimentos en el asentamiento en el que viven, en el barrio El Nuevo Escobal. 

“Con estos trabajos podemos estar ganando aproximadamente $30.000 al día. Aunque no todos se dedican a pedir dinero sí hay algunos que se ven en esa necesidad y que salen con sus niños al no tener con quien dejarlos”, explicó el cacique.

Los yukpa no tienen con quien dejar sus hijos al salir a las calles.

Asimismo, voceros de la población yukpa aseguran que estas labores empezaron a ejercerlas una vez llegaron a Cúcuta, porque en Venezuela se dedicaban, en su mayoría, a trabajar en  la siembra de maíz, yuca y plátano.

De igual forma, señalan que aunque han recibido servicios de apoyo por parte de las autoridades,  son necesarias más inversiones y programas para superar su difícil situación.

El esfuerzo de las autoridades

Ante los retos que vive esta comunidad, la Alcaldía de Cúcuta, por orientación de la Corte Suprema de Justicia, integró una mesa técnica liderada por la Secretaría de Bienestar Social, con el propósito de articular y acercar la oferta institucional a esta población.

Se indicó que como parte de las acciones adelantadas, la Secretaría de Salud Municipal ha adelantado jornadas de atención integral y continuará desarrollándolas.

Desde la Alcaldía también manifestaron que junto con Veolia Aguas del Norte, se trabaja en la instalación de una pila pública que facilite el acceso al agua. 

Asentamiento yukpa en el barrio El Nuevo Escobal

Además, se dio a conocer que la Secretaría de Bienestar Social contrató el personal necesario para llevar a cabo la caracterización de esta población, la cual es fundamental para contar con información actualizada, identificar sus necesidades y orientar de manera más efectiva la respuesta institucional.

Entretanto, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) informó que constantemente están desarrollando acciones de atención integral dirigidas a los yukpa, asentados en la frontera con Ureña.

Entre las principales acciones adelantadas por el ICBF se destacan la vinculación de niños y niñas al Centro de Desarrollo Infantil Kumuko Puno, desde hace cuatro años, así como a modalidades de atención con enfoque diferencial étnico, conocidas como Tejiendo interculturalidad.

Además, el instituto destacó la realización de brigadas de salud y nutrición, la entrega de alimentos de alto valor nutricional como la bienestarina, la activación de rutas de protección para menores en situación de riesgo y el apoyo a iniciativas de inclusión y generación de ingresos mediante la promoción de artesanías y saberes tradicionales de la comunidad.

Niños yukpa

Asimismo, a través de la Unidad Móvil, la entidad ha participado en mesas de trabajo interinstitucionales, desarrollado espacios de escucha y orientación con las autoridades tradicionales, y adelantado jornadas de focalización y caracterización que permitieron atender a 188 personas, de las cuales 146 corresponden a niños, niñas y adolescentes. También se han llevado a cabo valoraciones nutricionales y la entrega de complementos alimenticios para contribuir al bienestar de las familias.

Explicación desde la sociología 

Sandra Patricia Caicedo Peñaranda, socióloga de la Universidad de Antioquía, plantea que la mendicidad en la que se les observa, no representa un rasgo cultural de la etnia yukpa, sino que esta situación pone en evidencia la falta total y absoluta de oportunidades.

Según explica la profesional, un error que se está cometiendo es que tanto el Estado, como el resto de la sociedad cae en el asistencialismo superficial que, si bien demuestra el interés y la generosidad de un pueblo, no responde a la verdadera precisión de la realidad de su situación, pues se trata de una comunidad que por supervivencia se ha visto obligada a huir a un entorno hostil que fractura su economía de subsistencia y sus dinámicas familiares.

“Ellos son un pueblo indígena transfronterizo con una identidad étnica, una lengua, una cosmovisión y un territorio ancestral, cuya condición ha sido obligada por la necesidad de supervivencia ante la desposesión estructural de sus medios tradicionales de sustento. Por lo tanto, es importante no verlos como habitantes de calle al observarlos con sus hijos ocupando espacios públicos”, agrega Caicedo Peñaranda. 

Alrededor de 30 mil pesos al día ganan los yukpa.

De igual forma, la socióloga recalcó que el actual panorama evidencia la falta de coordinación binacional. 

En este sentido, manifiesta que una solución ante su crisis humanitaria no puede ser la entrega esporádica de ayudas, sino que debe estar direccionada a una ruta de retorno digna, con garantía de seguridad territorial, respondiendo a sus derechos territoriales y autonómicos consagrados en el Convenio 169 de la OIT y la Constitución de 1991.

“También es indispensable que los territorios de los pueblos indígenas se respeten y estén por encima de cualquier extracción mineral, plan turístico ambiental, tomas armadas tanto de grupos legales como ilegales; como segundo punto es indispensable garantizar un retorno a estas poblaciones, pero uno seguro y que esté organizado para que puedan retomar su soberanía alimentaria desde apoyo a sus procesos productivo”, detalla la socióloga.


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Adicionalmente, Caicedo considera que la sociedad y especialmente la ciudad fronteriza debe capacitarse en programas de atención integral a pueblos indígenas, donde se llegue a un diálogo que permita una verdadera asistencia de salud, educación propia y respeto a su dignidad étnica, mientras se trabaja en su retorno seguro.

“En base a nuestras acciones de solidaridad en el pasado, no será difícil para nosotros empezar a entender que los yukpa están en las calles y en ese asentamiento por una crisis estructural que los ha obligado a buscar refugio en un espacio relativamente más seguro que el que dejaron; ya con lo anterior se estará en la capacidad de trasformar esa limosna en una acción colectiva donde nosotros y las autoridades empecemos a reconocer la deuda histórica que como sociedad moderna tenemos con estos pueblos originarios que requieren el reconocimiento de su cultura, el respeto de sus territorios y la garantía de trabajar para apoyar su paso transitorio por la ciudad”, concluye.


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