“Estoy recibiendo el programa Colombia Mayor absolutamente desfinanciado. El gobierno irresponsable y ladrón que gracias a Dios ya termina, se gastó la plata de nuestros viejitos en el primer semestre del año, en plena campaña electoral. Los recursos que debían alcanzar para todo el año se agotaron en julio y hoy hacen falta $3,2 billones para garantizar los pagos de agosto a diciembre de cerca de tres millones de adultos mayores”, expresó el presidente electo.
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La prioridad será garantizar los pagos
De la Espriella sostuvo que el faltante presupuestal obligará a realizar ajustes durante las primeras semanas de su administración y aseguró que su prioridad será asegurar que los beneficiarios continúen recibiendo el subsidio.
“Les digo con la mano en el corazón: les voy a cumplir. Los pagos se harán. Solamente les pido unas semanas mientras ponemos un poco la casa en orden, eliminamos el gasto innecesario y destinamos esos recursos a quienes más lo necesitan”, manifestó.
Como parte de esa estrategia, anunció que la directora designada del Departamento para la Prosperidad Social (DPS), Sandra Suárez, y el próximo ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, tendrán la instrucción de concentrar esfuerzos en encontrar los recursos que permitan cubrir el déficit del programa y garantizar los desembolsos correspondientes a los últimos cinco meses del año.
El aumento del subsidio dependerá de la recuperación fiscal
Aunque reiteró su compromiso de fortalecer el apoyo económico para los adultos mayores, el mandatario electo aclaró que el incremento del subsidio hasta $400.000 mensuales dependerá de que el nuevo gobierno logre estabilizar la situación financiera del Estado.
“Una vez superemos este desastre, este desorden financiero, voy a aumentar el subsidio de Colombia Mayor a $400.000 mensuales, porque quienes trabajaron toda una vida por este país merecen una vejez digna”, afirmó.
Actualmente, el programa entrega un subsidio mensual de $80.000 a los beneficiarios menores de 80 años y de $225.000 a quienes superan esa edad, por lo que la propuesta representaría un incremento significativo frente a los valores vigentes.
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El reto para las finanzas públicas
El anuncio constituye una de las primeras definiciones de política social del gobierno entrante, pero también representa un desafío fiscal. Además de cubrir el faltante de $3,2 billones que, según De la Espriella, presenta actualmente el programa, el Ejecutivo deberá encontrar nuevas fuentes de financiación para asumir el mayor costo que implicaría elevar el subsidio a $400.000 para millones de beneficiarios.
En ese contexto, el presidente electo aseguró que una de las primeras tareas de su administración será reorganizar las finanzas públicas y fortalecer la caja del Estado. Según indicó, ya impartió instrucciones al vicepresidente y al ministro de Hacienda designado para identificar mecanismos que permitan responder a los compromisos presupuestales más urgentes.
Durante su intervención también sostuvo que organismos multilaterales, el sistema financiero y el sector privado han manifestado confianza en el nuevo gobierno, un respaldo que, según dijo, contribuiría a facilitar la recuperación económica y la estabilización de las finanzas públicas.
La decisión de aplazar el aumento del subsidio hasta sanear las cuentas del Estado marca el primer gran reto fiscal del gobierno que comenzará el próximo 7 de agosto: garantizar la continuidad de uno de los principales programas sociales del país antes de ampliar el monto de las transferencias económicas a la población adulta mayor.
Tomado de El Colombiano.
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