El Banco de la República sorprendió al subir su tasa de intervención de 11,25% a 12%, una decisión que desató críticas del Gobierno, pero que varios economistas consideran necesaria para contener el repunte de la inflación.
Para el ministro de Hacienda, Germán Ávila, no fue acertada esta medida y por eso propuso una reducción de 50 p.b. “Creemos que esta nueva decisión del grupo mayoritario en la Junta Directiva del Banco va a tener impactos negativos en cuanto a la capacidad de la economía para profundizar sus niveles de crecimiento y desarrollo”, enfatizó.
Para el director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, César Pabón, el Emisor retomó el incremento de su tasa, “después de una pausa táctica en la junta de abril por la incertidumbre electoral”, ante las señales de un nuevo repunte de la inflación.
“Estimamos que, en junio, la inflación puede superar el 6%, cuando la meta del Banco de la República es de entre 2% y 4%. A esto se suma que las presiones de demanda se mantienen y la gran incertidumbre fiscal llevan al ente a subir su tasa de interés”, añadió Pabón.
Al subir la tasa, los créditos para consumo, vivienda y empresariales tienden a encarecerse, lo que conlleva a desestimular el gasto y la inversión, reduce la presión sobre los precios y ayuda a contener la inflación, aunque también puede ralentizar el crecimiento económico.
El economista y docente universitario Sadán de la Cruz Almanza indicó que el Emisor reconoce que la tasa de interés no controla por sí sola la inflación, especialmente cuando esta responde a choques externos o al aumento de los precios de alimentos y materias primas.
Economistas Sadán de la Cruz Almanza y César Pabón. / Foto: archivo
El experto aseguró que las consecuencias negativas de la medida para los ciudadanos están asociadas, principalmente, al crédito, el cual, en una ciudad como Cúcuta, caracterizada por su alta informalidad laboral y empresarial, puede generar limitaciones en su acceso o frenarlo.
“Otro impacto negativo es que un sector que viene teniendo dificultades, como el de la vivienda, estas tendencias alcistas pueden desestimular su compra o enfriar el desarrollo proyectos inmobiliarios”, añadió Almanza.
El economista Sadán de la Cruz Almanza indicó que, para quienes tienen ahorros, el aumento de la tasa es positivo, pues, instrumentos financieros, como el Certificado de Depósito a Término (CDT), mejoran sus rendimientos.
“Sin embargo, muy pocas personas tienen acceso a ese tipo de productos, en parte, por una economía basada en la informalidad y el rebusque”, dijo el investigador.
El incremento de la tasa de interés por parte del Emisor también protege el poder adquisitivo del consumidor, incrememta el rendimiento de cuentas de ahorro y fortalece el peso colombiano, al atraer inversión.
Almanza manifestó que un punto interesante, y quizás un poco contradictorio, es que las instituciones financieras, en períodos de altas tasas de interés, suelen tener una mayor motivación a captar nuevos usuarios de productos crediticios. Por lo tanto, si alguien cumple con ciertos requerimientos, es un buen momento para hacer alguna solicitud y esto puede ser positivo para una porción de trabajadores.