La “mano dura” del presidente Abelardo de la Espriella llegó en forma hasta las ciudades. Este jueves, ordenó la militarización “temporal” de Cúcuta mientras se “estabiliza el orden público” con un aumento de la presencia del Ejército en las calles y mayor número de operativos para combatir a los criminales. Un día antes, el mandatario propuso reforzar el control militar en varias localidades del el sur de Bogotá.
“El Ejército Nacional reforzará su presencia en la ciudad, en coordinación con la Policía Nacional, para fortalecer el control territorial, proteger a los ciudadanos y enfrentar a las estructuras criminales y narcoterroristas que vienen atentando contra la seguridad”, dijo al anunciar el despliegue en Cúcuta.
Esta determinación estuvo precedida por dos jornadas de operativos que acompañó el propio De la Espriella, como ya es frecuente; el martes en Medellín y el miércoles en Bogotá. Vale la pena recordar que uno de los primeros mandatarios locales que empezó con ese tipo de operativos en calle, exponiendo a criminales que atemorizaban a la ciudad, fue Federico Gutiérrez desde su primera alcaldía.
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En este caso, De la Espriella repitió la escena en Bogotá. A bordo de una camioneta blindada durante la madrugada, el alcalde Carlos Fernando Galán y Abelardo llegaron a varios sectores del centro de la capital del país donde el delito está vivo. En el barrio San Bernardo, el despliegue de policías y militares hizo parte de la operación Kratos, que dejó, según el balance del Distrito, 172 capturas y 114 allanamientos en distintas localidades.
Pero la jornada fue más allá del operativo. Esa misma tarde, tras salir de un consejo de seguridad, el presidente planteó reforzar el control militar en las localidades de Usme y Sumapaz. Y con ese anuncio dejó un debate abierto —que no es nuevo, pero vuelve a tomar fuerza— sobre militarizar las ciudades que lo requieren. “Hay que tener el control militar en el corredor de Usme y Sumapaz para contener la expansión de esas redes”, señaló.
No obstante, el alcalde Galán salió al paso de esa propuesta este jueves. Para el mandatario local es necesario que se haga una precisión porque los militares ya acompañan algunas intervenciones de seguridad.
En entrevista con Noticias Caracol, el alcalde recordó que ese trabajo conjunto ya se ha desarrollado en diferentes sectores, entre ellos la calle 13. “La Policía Militar está presente, acompañando a la policía, acompañándola, no reemplazándola, y en eso estamos de acuerdo, y eso lo hemos venido haciendo”, sostuvo.
¿Qué tendría de nuevo la propuesta?
Esa es una de las preguntas que atraviesan el debate. Porque hay coincidencias sobre la necesidad de coordinar a las instituciones, pero diferencias frente a los lugares que deberían intervenir, las tareas que asumirían los soldados y el alcance de su participación en la seguridad en la calle.
Y, en cuanto a una militarización completa de la ciudad, Galán discrepó. “Lo que no estoy de acuerdo es lo que llaman militarización o asistencia militar, que significa relevar a la policía porque la policía estaría superada en sus capacidades, quitarla y reemplazarla por las fuerzas militares. En eso que proponen algunos, no estoy de acuerdo”, dijo.
Lo que sí anunció Galán fue la continuidad de las operaciones. En diálogo con Blu Radio, aseguró que Kratos era apenas el comienzo de una ofensiva coordinada con el Gobierno Nacional y que revisarían periódicamente sus avances con el presidente.
¿Qué es una militarización?
Es importante precisar el alcance de la militarización. Andrés Nieto, experto en el tema y exsubsecretario de Seguridad de Bogotá, hizo una primera aclaración en diálogo con El Colombiano: “No es lo mismo el apoyo militar que la militarización”.
Sobre el apoyo, explicó que los soldados acompañan a la Policía, pero esta mantiene sus funciones. “Lo que hace el Ejército es un acompañamiento, como dice su nombre, apoyo”, señaló.
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La militarización, en cambio, la vinculó con un escenario extraordinario que podría implicar restricciones a ciertas libertades. “Se puede poner restricción a horarios, se puede poner una medida de prohibición o condicionamiento a aglomeraciones, concentraciones, reuniones”, explicó.
Por eso insistió en distinguir ambos conceptos al hablar de Bogotá, una distinción que también aplica a otras ciudades: “Es importante que entonces se pueda tener ese apoyo militar, cada quien haciendo su labor constitucional”.
Por otro lado, uno de los principales promotores de la militarización de la capital, el concejal Julián Uscátegui, le dijo a este diario que el esfuerzo que plantea el jefe de Estado debería extenderse a todas las localidades.
El cabildante, quien ya ha recogido más de 35.000 firmas para impulsar esa propuesta, celebró el anuncio sobre Usme y Sumapaz, pero cree que se queda corto frente a las necesidades de Bogotá. Sustentó su posición en dos aristas: la fuerte presencia de estructuras criminales en la capital y el déficit de policías.
Pero, frente a los reparos del alcalde Galán, Uscátegui aseguró que su propuesta no busca reemplazar a la Policía. “En ningún momento se ha planteado que el Ejército reemplace a la Policía, por el contrario, es que le ayude en esta situación tan crítica que hay de seguridad”, dijo.
Ahora, ese acompañamiento también requiere precisiones. Hugo Acero, exsecretario de Seguridad de la capital, aseguró a este medio que antes de hablar de militarizar Bogotá, hay que distinguir entre sus zonas rurales y urbanas. En Sumapaz, recordó, la presencia de las Fuerzas Militares tiene una larga trayectoria. En Usme, en cambio, señaló que habría que diferenciar el territorio rural que conecta con Sumapaz de los sectores urbanos.
En estos últimos defendió el acompañamiento a la Policía, con cada institución al frente de sus responsabilidades. “Cuando salen a patrullar la Policía y el Ejército no lo puede hacer solo el Ejército porque no tiene, por ejemplo, funciones de Policía Judicial”, sostuvo.
El experto coincidió con Galán en que ese acompañamiento ya existe, pero advirtió que no debe confundirse con entregarles a los soldados las funciones de seguridad ciudadana. Por eso insistió en la necesidad de precisar cómo actuarían los militares en las calles.
¿De la Espriella se estaría extralimitando?
Una discusión también ha tomado relevancia y es sobre si el jefe de Estado puede tomar estas decisiones por encima de los mandatarios locales. Sobre esto, Hugo Acero descartó que el presidente se estuviera extralimitando por plantear ese despliegue. “En materia de seguridad, los alcaldes y gobernadores son subalternos del presidente”, señaló.
La Constitución respalda esa autoridad, aunque el alcalde mantiene sus responsabilidades sobre la seguridad de la ciudad. Ahora bien, aunque la ley permite al jefe de Estado ordenar apoyo militar, este debe ser temporal, responder a situaciones excepcionales y coordinarse con la Policía.
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