Los palmicultores de Colombia quieren conquistar un nuevo mercado: el de los combustibles sostenibles para la aviación (SAF o Sustainable Aviation Fuel).
El sector ya dio sus primeros pasos, junto con Ecopetrol y LATAM Airlines. Norte de Santander, como uno de los productores, también hace parte de esa oportunidad que el sector empieza a mirar.
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Tibú, por ejemplo, es el segundo municipio con más área sembrada de palma en el país, con unas 43.000 hectáreas, y la palmicultura es la principal actividad agropecuaria de la región, con alrededor de 44.000 hectáreas, según datos de la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma) y de la Secretaria de Agricultura.
En entrevista con La Opinión, la gerente de Tecnopalma, Mónica Cuellar Sánchez, se refirió detalladamente el rol fundamental que tienen los agricultores y el enorme potencial ante la industria aeronáutica.
“Nuestro principal mercado es el de alimentos. Pero hay otros que son relevantes; y uno de ellos es el de los biocombustibles. Tenemos una historia en el biodiésel a partir de 2008, lo cual hace que estemos preparados para acceder a este mercado. Ahora, con las nuevas tendencias, la idea es que los biocombustibles sean de bajas emisiones o huella de carbono”, afirmó Cuéllar.
La responsable de la unidad comercial del Centro de Investigación en Palma de Aceite (Cenipalma) destacó que esa característica la tiene su proceso industrial, porque no usan hidrocarburos fósiles y capturan el biogás de los sistemas de tratamiento de aguas residuales.
Por eso, el sector palmero mira hacia ese ámbito, teniendo en cuenta, además, que mientras las ventas de jet fuel (combustible de turbina de avión) en el país alcanzan los 1.8 millones de toneladas, la producción nacional anual de aceite de palma es de 1.9 millones de toneladas, según Mónica Cuellar.
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La comparación permite dimensionar el tamaño potencial del mercado, aunque no significa que toda la producción de aceite pueda destinarse a la fabricación de SAF. “Pudiéramos entregar todo nuestro aceite, pero eso no va a suceder, porque tenemos el mercado de alimentos, que es superrelevante, aunque sí nos dice que tenemos un mercado inmenso”, señaló la gerente de Tecnopalma.
El reto para producir SAF
Mónica Cuellar informó que el camino para que el aceite de palma se convierta en combustible de aviación cuenta con hitos importantes, luego de un trabajo conjunto con la refinería de Ecopetrol en Cartagena, que permitió un proceso de cogeneración y probó el producto.
“Este combustible, mezclado aproximadamente al 2%, fue probado con éxito por LATAM Airlines el año pasado. Sin embargo, para que se consolide formalmente como SAF todavía quedan desafíos por superar en la cadena la certificación. Si bien tenemos algunas materias primas certificadas, tengo que certificar el mezclador, el productor de SAF y el aeropuerto”, agregó la gerente de Tecnopalma.
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Para superar estas barreras, Cuellar dijo que trabajan en la actualización del análisis de ciclo de vida del producto para confirmar su baja huella de carbono y facilitar el acceso a este mercado.
El acuerdo de cooperación firmado en julio de 2025 tiene una vigencia de cinco años, de acuerdo con LATAM Airlines, que indicó que la transición energética de la aviación no puede hacerse sola, sino que requiere alianzas estratégicas, visión compartida y trabajo conjunto entre sectores.
El Grupo LATAM, desde 2013, cuando operó el primer vuelo comercial con biocombustible en Colombia, ha profundizado su apuesta en ese sentido con acciones concretas.
Entre los hitos más recientes, LATAM Airlines Colombia operó más de 700 vuelos domésticos utilizando 32.000 barriles de Jet A1 coprocesado, que es producido con un 1% de materias primas renovables y desarrollado por Ecopetrol. Esto se une a los 900.000 galones de SAF adquiridos a finales de 2024.
La representante de Tecnopalma recalcó que, para viabilizar financieramente esta transición, resulta clave el proyecto de Ley 216 de 2026, que cursa en la Cámara de Representantes, el cual otorgaría incentivos tributarios a la producción del biocombustible.
El sector palmicultor espera ingresar este mismo año a la lista de materias primas elegibles para la producción de SAF. A partir de allí, la estructuración de los proyectos industriales podría tomar entre 4 y 5 años, aunque Ecopetrol podría agilizar el proceso según se defina en sus planes.
Baja deforestación
La gerente de Tecnopalma, además, resaltó que el sector destaca por sus bajísimos índices de deforestación, con un 99% de sus cultivos libres de esta práctica.
Según una estimación de Mónica Cuellar, atribuida a un análisis del Banco Mundial, para el periodo 2008-2022, solo el 0,03% (19.800 hectáreas) es el indicador de la deforestación asociado al sector.
“Tenemos un seguimiento satelital en tiempo real en 18 millones de hectáreas en el país, porque si hay alguna con alguna riesgo de deforestación, él nos lo dice y nosotros reportamos a las autoridades”, apuntó Cuellar.
Cabe destacar que el sector palmero ya cuenta con una sólida trayectoria en el transporte terrestre, participando desde hace ocho años con una mezcla del 10% en el combustible diésel que utiliza el transporte de carga en el país.
El dato
A nivel local, el aceite de palma junto con la caña de azúcar y la biomasa fueron incluidos como una de las materias primas para la producción de SAF en Colombia.
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