Quizá por la tensión de verse entre la espada y la pared al ser requerido por la Policía durante un procedimiento de registro, Gustavo Junior Díaz Carvajal tomó una decisión que terminó complicando aún más su situación judicial.
El hombre fue visto por miembros de la comunidad en un hotel de Ocaña. Según las autoridades, algunos ciudadanos sospecharon del bolso que llevaba y alertaron a la Policía al creer que podría contener sustancias estupefacientes.
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Una patrulla que realizaba labores de vigilancia sobre la avenida Circunvalar atendió el llamado y llegó hasta el establecimiento. Allí identificó al sospechoso, quien vestía una camiseta roja. Durante la requisa, los uniformados hallaron en su bolso un paquete con una sustancia blanca en polvo que, al parecer, correspondía a cocaína.
Lo que más llamó la atención del procedimiento fue que, según el reporte policial, el propio Gustavo les manifestó a los uniformados que en la habitación donde se hospedaba tenía otro paquete con la misma sustancia. Con su autorización, los policías ingresaron al cuarto y comprobaron que allí había otro envoltorio con características similares.
Ante el hallazgo, el hombre fue capturado en flagrancia por el presunto delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.
Durante las audiencias preliminares, Gustavo Junior Díaz Carvajal no aceptó los cargos imputados por la Fiscalía. Sin embargo, un juez le impuso medida de aseguramiento en centro carcelario mientras avanza el proceso judicial.
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