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Judicial
Un grito de desconsuelo en la ciudadela Juan Atalaya, comerciante de oro fue asesinado cerca de su casa
Dos sujetos en moto lo interceptaron mientras caminaba por la calle.
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La opinión
La Opinión
Sábado, 18 de Julio de 2026

¡Mataron a John, mataron a John!”, rompían el silencio los gritos desesperados de quienes corrían hacia la esquina de la calle 1 con avenida 26, entre los barrios Atalaya Primera Etapa y Palmeras, parte alta. En cuestión de segundos, una multitud rodeó el cuerpo ensangrentado de John Álvaro Rolón Ibarra, un hombre que acababa de ser asesinado a tiros por sicarios que escaparon en motocicleta.


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El occiso, de 35 años, quedó tendido a mitad de la vía, a pocas cuadras de su casa, tras ser atacado a disparos por los pistoleros que no dejaron de accionar sus armas hasta causarle la muerte.

El asesinato dejó destrozada a una familia. El hogar que Rolón había construido durante años quedó sin su principal sostén. La luz de sus ojos era su hija Isa, de apenas tres años, quien ahora permanecerá al cuidado de su madre.

La vida de John siempre estuvo marcada por su pasión por las motocicletas. Desde muy joven sintió admiración por una Yamaha RX115 y posteriormente tuvo una Suzuki DR. Sin embargo, en los últimos años su vida tomó un rumbo diferente.

Desde, por lo menos, el año pasado, se dedicaba a la compra y venta de oro bajo el nombre de JR, sus iniciales, además de ofrecer servicios de empeño. El negocio prosperaba y ya era habitual verlo portando cadenas, anillos y otras prendas de oro, al igual que algunos de sus allegados. Sin embargo, todos esos quilates quedaron manchados de sangre la noche del pasado jueves, 16 de julio.


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La muerte

Vestido con una camiseta blanca, bluyín y chanclas, Rolón caminaba por ese sector de la ciudad cuando la muerte lo sorprendió por la espalda. La víctima intentó correr, pero fue alcanzada por los tiros. Varios proyectiles lo impactaron, dos de ellos en la cabeza, provocándole la muerte de manera inmediata.

La noticia del crimen se propagó rápidamente por el barrio. Algunos vecinos salieron de sus casas, pero ya no encontraron rastro de los asesinos. Solo vieron el resultado del ataque. John tendido sobre el asfalto, con la camiseta teñida de rojo y un charco de sangre formándose bajo su cabeza.

Varios residentes lograron reconocerlo, pues aunque no vivía en esa cuadra, era una persona conocida en el sector. La noticia llegó rápidamente a sus familiares, quienes, incrédulos, se desplazaron hasta el lugar. Al verlo tendido en el suelo, toda esperanza se convirtió en dolor.

La Policía llegó y acordonó la zona, pero la situación era difícil de controlar. Sus familiares permanecían junto al cuerpo, arrodillados y aferrados a la esperanza de encontrar alguna señal de vida. Sin embargo, no había nada que hacer. “¡Mataron a John!”, repetían entre lágrimas, mientras esperaban la llegada de la Brigada Interinstitucional de Homicidios (Brinho).


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Para evitar la contaminación de la escena del crimen, los familiares fueron retirados del perímetro acordonado con cinta amarilla y negra, aunque el llanto y la impotencia continuaban.

Los investigadores realizaron la inspección técnica al cadáver y al lugar de los hechos para intentar identificar a los responsables. De inmediato fue activado un Plan Candado, aunque al cierre de esta edición no había dejado resultados.

Los uniformados también recopilaron testimonios y revisaban videos de cámaras de seguridad para seguir el rastro de los homicidas. El móvil del crimen continúa siendo un misterio. Amigos y familiares aseguraron que John era un hombre trabajador, honesto, buen vecino y dedicado por completo a su familia, por lo que dicen desconocer qué pudo haber motivado su trágico asesinato.

Este fue el segundo homicidio registrado ese día en Cúcuta. Horas antes, hacia el mediodía, fue asesinado Ciro Alfonso Villegas Quintero, de 45 años, en el barrio Bellavista. La víctima fue atacada a disparos frente a su vivienda por dos hombres que también escaparon en motocicleta. Inicialmente, su identidad era desconocida, pero posteriormente las autoridades establecieron que tenía varias anotaciones judiciales por porte de estupefacientes y hurto.


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