En cuestión de segundos, una ciudad o región puede desaparecer. Las calles se dividen, los edificios se desploman y el silencio sólo regresa cuando la tierra deja de temblar.
Así ocurrió hace apenas algunos días en Venezuela, donde dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 volvieron a sembrar el miedo entre miles de personas y recordaron que, por más avances científicos que existan, la fuerza de la naturaleza sigue siendo impredecible.
A lo largo de la historia, los terremotos han cambiado el destino de la humanidad, destruyendo ciudades enteras y cobrado miles de vidas.
Aunque suelen sorprender en el momento menos esperado, estos fenómenos tienen una explicación científica: se producen por la liberación repentina de la energía acumulada en el interior de la Tierra debido al movimiento de las placas tectónicas.
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Según el Centro Nacional de Información sobre Terremotos del Servicio Geológico de Estados Unidos, cada año se registran cerca de 20.000 sismos en el mundo, un promedio de 55 al día.
Pero no todos hacen historia. Mientras la mayoría pasan desapercibidos o se registran en zonas apartadas, algunos terminan convirtiéndose en grandes tragedias:
China 1556: la mayor cantidad de víctimas mortales
El 23 de enero de 1556, en la provincia de Shaanxi, en China, ocurrió un terremoto considerado el más mortífero en la historia de la humanidad. El sismo, estimado en una magnitud de 8,0 dejó un saldo aproximado de 800.000 personas fallecidas, según registros históricos.
La enorme cantidad de víctimas se debió, en gran parte, a que miles de habitantes en esta etapa de la historia, vivían en cuevas subterráneas en tierra conocidas como yaodong o “casas cueva”.
Estas viviendas colapsaron casi de inmediato debido a la intensidad de los movimientos. Además, numerosas ciudades y aldeas quedaron completamente destruidas, mientras que deslizamientos de tierra y grietas en los terrenos provocaron que la situación fuera más grave.
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Su impacto fue tan devastador que marcó un antes y un después en la historia de China y continúa siendo el desastre sísmico con mayor número de víctimas mortales registrado hasta la actualidad.
Además, China también ha sido blanco de otros eventos sísmicos como los ocurridos en la ciudad de Tangshan, en 1976, el cual dejó más de 200.000 muertos, y en la provincia Sichuan en 2008, que tuvo una magnitud de 8.0 y acabó con 90.000 vidas.
Chile 1960: el más poderoso de la historia
Aunque en China se originó el terremoto con mayor número de víctimas mortales, Chile ostenta el récord del sismo más poderoso jamás registrado debido a la alta magnitud.
La tarde del 22 de mayo de 1960, hacia las 3:00 p. m., la tierra comenzó a sacudirse con una fuerza nunca antes medida en la ciudad de Valdivia, al sur de Chile.
En cuestión de minutos, un sismo de magnitud 9,5 estremeció a millones de personas, arrasó con poblaciones enteras e incluso desencadenó un tsunami que cruzó el océano Pacífico, alcanzando las costas de Hawái, Japón y Filipinas.
“Yo iba pedaleando en mi bicicleta, inmediatamente me doy cuenta que todo empieza a moverse y me voy al suelo. Indiscutiblemente la gente caía por todos lados. La intensidad se incrementó en cuestión de segundos”, relató en 2025 Juan Martínez, uno de los sobrevivientes de esta tragedia durante una entrevista para el medio CHV Noticias en Chile.
Martínez, que para esa época tenía tan solo 16 años, aseguró que la imagen quedó guardada en su memoria como una película en la que recuerda haber llegado a una calle donde había varias residencias, donde las personas salían despavoridas corriendo para salvar su vida.
Este hecho sin precedentes provocó la muerte de aproximadamente dos mil personas y dejó afectados a cerca de dos millones de ciudadanos e incluso influyó en la erupción del volcán Puyehue, ubicado en la cordillera de los Andes.
Haití: entre la pobreza y los terremotos
Mientras Chile hizo historia por la fuerza del movimiento telúrico de 1960, Haití demuestra que la magnitud no siempre determina la dimensión de una tragedia.
La vulnerabilidad de su población, la pobreza y la precariedad de la infraestructura han convertido cada sismo en una catástrofe humanitaria.
Ubicado en una de las zonas sísmicas más activas del Caribe, el país ha sufrido fuertes terremotos desde 1751, hasta los últimos ocurridos en enero de 2010 y agosto de 2021.
De acuerdo con un artículo publicado por Los Angeles Times, la constante actividad sísmica en el país se debe a que este se encuentra cerca de la intersección de dos placas tectónicas: la Norteamérica y la del Caribe, las cuales acumulan tensión durante años y repentinamente liberan su energía causando grandes tragedias.
El más reciente evento sísmico de gran impacto en ese país ocurrió el 14 de agosto de 2021, cuando un terremoto de magnitud 7,2 sacudió el suroeste.
La vulnerabilidad de Haití frente a estos fenómenos también está marcada por factores sociales y económicos.
La pobreza, la precariedad de muchas viviendas y la limitada capacidad de respuesta ante emergencias hacen que terremotos de magnitudes similares a los registrados en otros países tengan consecuencias mucho más devastadoras para su población.
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En 2024, Haití fue catalogado por el Índice de Estados Frágiles como uno de los diez países con mayor vulnerabilidad, no solo debido a sus problemas históricos de desarrollo, sino porque además los terremotos han actuado como un golpe para sus habitantes.
Japón 2011: el sismo que puso a prueba al país más preparado
No todos los países enfrentan los terremotos en las mismas condiciones. A diferencia de Haití, Japón es reconocido por contar con algunos de los sistemas de prevención y respuesta sísmica más avanzados del mundo.
Sin embargo, su ubicación en el Anillo de Fuego del Pacífico, donde convergen cuatro placas tectónicas, lo convierte en una de las naciones con mayor actividad sísmica.
El 11 de marzo de 2011, un terremoto de magnitud 9,1 sacudió la costa noreste del país. El epicentro se localizó frente a la isla de Honshu, la más grande del archipiélago japonés, y el movimiento se prolongó durante seis minutos, aproximadamente.
El sismo dejó 15.899 personas fallecidas, más de 6.000 heridos y miles de desaparecidos, además de causar pérdidas económicas multimillonarias.
Aunque Japón había fortalecido desde 1981 sus normas de construcción para la resistencia a sismos y contaba con avanzados sistemas de alerta temprana, la magnitud del evento superó todas las previsiones.
Minutos después del terremoto, un tsunami con olas de hasta 40 metros golpeó la costa y desencadenó uno de los mayores desastres tecnológicos de la historia reciente: el accidente nuclear de Fukushima, donde las inundaciones provocaron la fusión de tres reactores químicos y liberación de material radioactivo.
Los terremotos en Colombia
Aunque los terremotos más devastadores se hayan vivido a nivel mundial, Colombia y Norte de Santander no han sido ajenos a eventos sísmicos de gran impacto.
Según el Servicio Geológico Colombiano, el terremoto de mayor magnitud que se ha registrado en el país ocurrió el 31 de enero de 1906, el cual fue localizado en el océano Pacífico frente a las costas de Esmeraldas (Ecuador) y Tumaco (Colombia) con una magnitud de 8.8.
“El terremoto fue tan poderoso que originó un tsunami con olas de altura entre dos y cinco metros, las cuales arrastraron personas, animales, vegetación, viviendas y todo lo que encontró a su alrededor”, indicó el geólogo Diego Vásquez en un video oficial publicado por la entidad, 120 años después de la tragedia.
Aunque no existen datos exactos, algunos reportes estiman que murieron alrededor de 600 personas. Eso sumado a las múltiples grietas en infraestructuras, deslizamientos y un curioso fenómeno llamado “licuación”, en el que los sismos hacen que por instantes, los suelos se comporten como arenas movedizas.
Este hecho causó daños notables en los departamentos de Cauca y Nariño y en la actualidad aún se encuentra en el ranking de los diez terremotos más importantes a nivel mundial, catalogados por el Servicio Geológico de Estados Unidos.
¿Y Norte de Santander?
La Opinión consultó con la geóloga Laura Milena Maldonado Maldonado, egresada de la Universidad de Pamplona para conocer sobre el panorama en la región a nivel sísmico.
“En el departamento, el panorama es relevante porque la región se encuentra en un contexto tectónico activo, influenciado por la Cordillera Oriental y por sistemas de fallas del nororiente colombiano y occidental venezolano”, aseguró.
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Para Maldonado, el antecedente más importante en el departamento, sigue siendo el terremoto de Cúcuta, ocurrido en 1875, que destruyó gran parte de la ciudad y afectó también a la población en Venezuela.
“Si analizamos la historia de nuestro departamento, si es posible que en la región ocurran terremotos. La razón por la cual se presenta esta susceptibilidad sísmica, es que tenemos fallas geológicas importantes a nivel nacional. En Cúcuta hay fallas como la de Tasajero Norte y la de Aguas Calientes, pero también existe un sistema de fallas mucho más grande que está compuesto por fallas pequeñas como la de Boconó”, explicó.
Además agregó que si se observa el mapa geológico del departamento, es posible apreciar que existen fallas en la mayoría de municipios, pero es importante tener en cuenta que no todas generan terremotos destructivos.
“Se considera que una falla está activa cuando se tiene registro de que en los últimos diez mil años haya ocurrido un sismo, por ejemplo tenemos conocimiento de que la falla de Boconó se encuentra activa, y más allá de generar alarmas debemos preguntarnos cómo estamos preparados ante una emergencia", puntualizó.
Datos clave para Colombia:
- Zona con más sismos: El Nido Sísmico de Bucaramanga, bajo la Mesa de Los Santos (Santander), es la región más activa del país.
- Magnitud vs. intensidad: La magnitud mide la energía liberada; la intensidad, los efectos que causa el sismo.
- Zonas con menos sismos: La Amazonía y la Orinoquía registran la menor actividad sísmica.
- Mayor intensidad registrada: Nivel 10 (EMS-98) en los terremotos de Altamira (1827), Cúcuta (1875) y la Costa Pacífica (1906).
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