Quince años en las filas del Eln fueron suficientes para que uno de sus presuntos integrantes, conocido con el alias de Alfredo, pasara de ser un guerrillero raso a convertirse en uno de los hombres más temidos en uno de los municipios del área metropolitana de Cúcuta más golpeados por esta organización: Puerto Santander.
Este sujeto, de 53 años, ya está bajo custodia de las autoridades, luego de ser capturado durante un operativo en la zona rural de Cúcuta. Su detención representa un golpe al Frente de Guerra Urbano Reinaldo Ardila Gómez, al cual pertenecería y en el que habría llegado a ocupar un papel importante dentro de su estructura.
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Y es que, según información judicial, el hombre tendría un rol clave en los sectores de Tres Islas, Guaramito, Aguas Claras, La Floresta y La Jarra, ubicados sobre la vía que comunica a Cúcuta con Puerto Santander.
Su papel ya estaba lejos de ser el de un combatiente más, como cuando se unió a la organización, en 2011. Su trayectoria criminal habría comenzado a tomar fuerza desde entonces, aunque permaneció como guerrillero raso durante aproximadamente 13 años, hasta que en 2024 inició un meteórico ascenso.
Ese año fue trasladado al componente armado de la organización, donde permaneció hasta su captura. Entre los hechos que se le atribuyen figura la organización y participación, en 2023, en un ataque armado que habría dejado dos personas heridas.
Al año siguiente, habría comenzado a realizar labores de inteligencia para facilitar la comisión de hasta tres homicidios perpetrados en Puerto Santander. Quizá como recompensa por su desempeño, le habrían encargado controlar una especie de "peaje humano" en diferentes trochas de esta localidad.
Entre ellas estaban las de Tres Islas y Guaramito, donde Alfredo presuntamente exigía cobros ilegales a los habitantes y comerciantes para permitirles transitar por estos corredores.
Posteriormente, a principios de este año, habría sido designado como encargado de inteligencia en Aguas Claras, La Floresta y La Jarra. Desde esa posición, habría participado en la planeación de uno de los atentados contra la Fuerza Pública que han sacudido al área metropolitana en los últimos meses.
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Contra el comandante
Alfredo habría sido uno de los responsables del ataque con explosivos y ráfagas de fusil contra una camioneta Toyota Land Cruiser Prado TXL blanca en la que se movilizaban el mayor José Luis Vargas Manrique, comandante de la estación de Policía de Puerto Santander, y el patrullero Holguer Jaimes.
El hecho ocurrió en la tarde del 28 de julio, en el sector de Puerto Lleras, cerca de La Jarra. Aunque los uniformados fueron atacados, lograron maniobrar el vehículo y escapar hacia el centro poblado de Puerto Lleras, sin sufrir mayores afectaciones. Sin embargo, la camioneta terminó prácticamente destruida. El atentado solo dejó daños materiales.
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El seguimiento
Las autoridades ya tenían identificado a Alfredo, pues la Fiscalía adelantaba una extensa investigación que permitió individualizarlo como una pieza clave dentro de la organización.
Este medio conoció que, recientemente, habría comenzado a transportar armamento y material de intendencia del Eln en vehículos terrestres, utilizando como fachada su supuesta actividad de avicultor.
Sin embargo, debajo de los bultos y entre los animales que transportaba, presuntamente escondía armas y municiones destinadas a abastecer a su grupo.
Además, es señalado de haber conformado una importante red de informantes en el municipio, lo que le habría permitido conocer los movimientos de la Fuerza Pública y suministrar información estratégica a la organización.
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