La polvorienta calle que acompaña la manzana 2 del barrio Valles de Girón fue escenario de una violenta discusión que terminó de manera letal y dejó a tres personas directamente afectadas. Jesús Andrés Delgado Obregón fue quien se llevó la peor parte.
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El hombre quedó tendido boca arriba sobre la tierra, con un prominente charco de sangre que emanaba de una grave herida de bala que le provocaron en el costado izquierdo de la cabeza, la noche del pasado sábado, 29 de agosto.
Como era habitual en este punto, ubicado a escasos metros de la vía que comunica los sectores de El Rodeo y Belén, la música a alto volumen se mezclaba con las risas y los golpes de las bolas de las mesas de pool. Las botellas de cerveza abundaban y, afuera de los diferentes establecimientos comerciales de la zona, los clientes permanecían sentados en distintos grupos.
A eso de las 10:00 p.m., ya entrada la noche, algo alteró el ambiente. En medio de la tranquilidad se impusieron los gritos de un grupo de hombres que sostenía una discusión. Todos se pusieron de pie e iniciaron una riña que solo fue interrumpida por el sonido de un disparo.
El balazo salió de un revólver negro, de apariencia antigua, con mango de madera y envuelto en cinta. Nadie sabe aún quién lo accionó, pero sí quedó claro hacia quién iba dirigido.
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El disparo fue mortal. Jesús cayó cerca de un pequeño charco mientras se desangraba. A pocos metros también quedó el revólver.
Los testigos avisaron a la Policía y, poco después, llegaron varias patrullas. En una de ellas encontraron a Juan Pablo Silva Jaimes, quien había recibido dos heridas con arma cortopunzante en la espalda durante la riña. De inmediato fue trasladado al Policlínico de Atalaya, donde permanece bajo observación médica.
A su vez, los uniformados acordonaron la escena para evitar que fuera modificada y realizaron una primera revisión. En el perímetro quedó el cuerpo de Delgado, con la cabeza cubierta con una tela negra. Cerca de él había una silla plástica derribada y, a escasos metros, el arma de fuego.
Pero los investigadores encontraron algo peculiar. Parte de un dedo meñique.
El personal de la Brigada Interinstitucional de Homicidios (Brinho) llegó para realizar la inspección técnica de la escena del crimen. Los investigadores notaron que el cadáver estaba completo y que la única herida visible era la que tenía en la cabeza. Silva Jaimes tampoco presentaba una lesión de esas características.
Quedaba entonces una gran duda ¿de quién era el dedo?
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