El dolor de un padre
La Opinión conversó con Ramón Darío Beltrán, quien contó que recibió la noticia sobre la muerte de su hija el domingo 20 de septiembre, a través de una llamada telefónica.
Según relató, inicialmente recibió una llamada alrededor de las 5:10 de la tarde, pero en ese momento no podía creer lo que estaba escuchando.
“Yo no lo creía. A las 6:40 volvieron a llamarme preguntando si yo era el papá de Mónica. Me dijeron que lo lamentaban mucho, que ella había fallecido”, contó el hombre.
Ramón aseguró que las personas que lo contactaron no se identificaron ni le entregaron mayores detalles sobre las circunstancias de la muerte de la menor.
Por ahora, el cuerpo de Mónica permanece en una funeraria de Tibú, mientras su familia adelanta las gestiones para darle sepultura.
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"Era una niña muy calmada"
Ramón Darío es padre cabeza de hogar y tiene siete hijos Mónica era la quinta. Al recordarla, la describe como una niña tranquila y aficionada a las redes sociales, como muchos otros jóvenes de su edad. También aseguró que la menor nunca le contó que estuviera en riesgo de ser reclutada.
“Era una niña muy calmada. Como todos los niños, le gustaban las redes sociales, pero nunca llegó a decirme nada del tema. Ella me contaba cosas, pero de esto nunca me contó”, dijo.
Después del día en que fue reclutada, el padre solo pudo tener contacto con ella en una ocasión a través de una videollamada que duró aproximadamente tres minutos.
“Ella me hizo una videollamada de tres minutos máximo. Me dijo: ‘Papi, yo estoy bien aquí’. La noté preocupada. Le pregunté dónde estaba y no me dijo. No tuve más contacto con ella durante todo ese tiempo”, relató.
Desde entonces, Ramón vivió con la incertidumbre sobre el paradero de su hija y con la esperanza de volver a verla.
Ahora, tras conocer su muerte, la familia enfrenta una compleja situación para conseguir los recursos que les permitan cubrir los gastos de su sepultura.