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El fantasma de la guerra vuelve a inquietar a Ocaña ante posibles movimientos del Epl
La agrupación subversiva se resiste a desaparecer en el Catatumbo.
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Javier Sarabia Ascanio
Javier Sarabia
Miércoles, 28 de Octubre de 2026

Como un campanazo de alerta califican gremios y líderes sociales de la provincia de Ocaña el resurgir de unos reductos armados del Ejército Popular de Liberación (Epl) en la zona del Catatumbo.

Consideran que los grafitis ubicados en las paredes de las viviendas del barrio José Antonio Galán, al norte de la ciudad; la atribución del asesinato de un joven en la vereda Venadillo, en una supuesta acción de limpieza social, y un cilindro cargado con explosivos en la carretera Ocaña-Ábrego son serios indicios del rearme de la agrupación que se acogió a un proceso de paz en 1991, pero cuyos disidentes retomaron las banderas en esta zona del país.

El secretario de Gobierno de Ocaña, Hugo Guerrero, manifiesta que las autoridades revisan las cámaras de seguridad para identificar a las personas que escribieron los letreros.


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La Defensoría del Pueblo mantiene vigentes las alertas tempranas en las que se insta a los organismos del Estado a verificar la situación y adelantar acciones para frenar las actividades delictivas.

En Ocaña y la subregión del Catatumbo se prenden las alarmas por la reaparición del EPL.

 

Temor entre la población

El personero, Andrés Fauricio Torrado Amaya, insta a las autoridades judiciales a investigar la presencia de esa célula subversiva y a no bajar la guardia, porque la gente se encuentra atemorizada.

El presidente de la Asociación de Comerciantes de la plaza de mercado, Asís Gómez Márquez, asegura que las llamadas extorsivas no cesan y que algunos afiliados ya utilizan sistemas de bloqueo ante cualquier sospecha. Sin embargo, advierte que muchos pueden aprovechar las siglas de la organización para exigir elevadas sumas de dinero.

Algunos líderes comunales que prefieren reservar su identidad por razones de seguridad manifiestan que la comunidad siente temor y no quiere repetir tristes episodios del pasado en los que aparecen como protagonistas los famosos ‘Pelusos’.


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“Después de la pandemia desaparecieron de la faz del Catatumbo y no hay nada más peligroso que ignorar una organización, porque en el silencio se puede estar reorganizando para retomar las rutas del narcotráfico”, anotan.

En Ocaña y la subregión del Catatumbo se prenden las alarmas por la reaparición del EPL.

 

Disputa territorial

Se presume la existencia de una fracción muy pequeña, aliada con otros grupos al margen de la ley, que busca penetrar nuevamente en el Catatumbo, un territorio afectado por el conflicto armado entre las disidencias de las Farc y el Eln.

Analistas aseguran que, tras la muerte de su máximo jefe, Megateo, y la firma de los acuerdos de paz de La Habana, Cuba, el EPL comenzó un proceso de reorganización para ocupar los espacios dejados por los guerrilleros de las Farc.

Esa disputa por los negocios ilícitos produjo una ruptura con milicianos del Eln, quienes declararon una guerra sin cuartel que ocasionó un desplazamiento masivo en 2018 y, prácticamente, el exterminio de muchos de sus integrantes.

La confrontación entre el Ejército de Liberación Nacional (Eln) y el Ejército Popular de Liberación (Epl), cuyos integrantes se autodenominan ‘Los Pelusos’, se intensificó a mediados de marzo de 2018 en la región del Catatumbo.


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Tras décadas de alianzas y operaciones conjuntas, el Eln y el Epl decidieron enfrentarse a sangre y fuego en esa subregión de Norte de Santander. El copamiento de los territorios que anteriormente controlaban las Farc y las diferencias en el trato a la población civil habrían contribuido a desencadenar una nueva etapa de confrontación en Colombia.

En Ocaña y la subregión del Catatumbo se prenden las alarmas por la reaparición del EPL.

 

Las acciones

Entre los crímenes ocurridos durante esa sangrienta confrontación figura el asesinato de Nelly Amaya, presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio Guamalito, de San Calixto, sobreviviente del exterminio contra la Unión Patriótica (UP) e integrante de la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat). El homicidio ocurrió en enero de 2016.

El crimen, de acuerdo con fuentes de la zona, habría sido cometido por el Epl luego de que Amaya se negara a acatar la exigencia de esa organización de no venderles comida a los policías en un restaurante de su propiedad.

La amenaza, según las mismas fuentes, desconoció los criterios con los que las Farc y el Eln operaban en la región, al punto de que, para entonces, “era impensable que una organización armada se metiera con una señora como Nelly”.

Expertos en la materia aseguran que el Epl rompió normas tácitamente establecidas, como la de que las estructuras armadas no estuvieran uniformadas en los cascos corregimentales, y empezó a desconocer a las organizaciones sociales, lo cual generó tensiones en la región.


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Desde entonces, el grupo no aparecía en el escenario y ahora vuelve al campo de batalla. Ante esta situación, la ciudadanía espera protección por parte de los organismos de seguridad del Estado.

En Ocaña y la subregión del Catatumbo se prenden las alarmas por la reaparición del EPL.

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